domingo, 20 de octubre de 2013

La tiranía de los justicieros

El siguiente es un fragmento del libro “Los Vencedores Vencidos”, de María Estela Spinelli, deja entrever las primeras horas de la “Revolución Libertadora” y su despliegue de imbecilidades y "chifladuras":

"El general Lonardi juró como presidente provisional el 23 de setiembre de 1955, mientras recibía la entusiasta adhesión de la población movilizada -que invadió las calles de Buenos Aires y de las ciudades grandes y pequeñas de todo el país portando banderas, cantando el Himno Nacional y vivando la democracia y la libertad-, de numerosas asociaciones civiles, profesionales, religiosas y el apoyo público de todo el arco político partidario antiperonista".
"Las primeras medidas oficiales desperonizadoras fueron quitar las denominaciones de Perón y Eva Perón, como así también las que hacían alusión a otras referencias partidarias, de calles, ciudades, plazas e instituciones diversas. A ello siguió la salida de circulación e incineración pública de los libros de lectura peronistas, la prohibición de cantar la marcha “Los muchachos peronistas” y la conformación de las comisiones investigadoras que recibieron denuncias y pretendieron recabar pruebas sobre las más diversas acusaciones que habían alimentado el rumor y la sospecha en los últimos años. También se ordenó la liberación de los presos políticos y militares que habían combatido al peronismo, quienes fueron recibidos por nutridas manifestaciones como héroes".
"A pesar de su enorme adhesión, el gobierno tuvo una debilidad esencial que provenía de su propio origen, del hecho militar mismo y a poco andar a esto se sumó la fuerte oposición política y militar a su objetivo de pacificación".
"El general Lonardi asumió como presidente provisorio estando todavía en Córdoba. Ya había sido reconocido como tal por las fuerzas que habían participado de la rebelión y también por la Junta Militar legalista que negoció el fin a las hostilidades a bordo del crucero '17 de Octubre', inmediatamente rebautizado 'General Belgrano'. Una vez en Buenos Aires, ofreció la vicepresidencia al contralmirante Isaac Francisco Rojas, una de las figuras claves en lograr la rendición de las fuerzas leales, a quien acababa de conocer personalmente al descender del avión que lo transportaba desde Córdoba".
"Esta anécdota aparentemente sólo curiosa del desconocimiento personal entre los jefes militares rebeldes que rescató Robert Potash, muestra el grado de improvisación que adquirió la constitución del gobierno entre quienes habían comandado las operaciones militares y se hacían cargo ahora del poder político, en virtud de su éxito militar. Lonardi, al incluir al jefe más destacado del movimiento revolucionario, introdujo al representante de la línea más hostil a su política de pacificación dentro del gobierno".
"La falta de acuerdos previos entre los 'libertadores' quedó rápidamente demostrada en las resistencias que despertaron las primeras medidas y declaraciones presidenciales, incluyendo también la constitución de su gabinete".
"El acuerdo para el golpe de Estado fue la separación de Perón de su cargo, y tras él se alinearon desde diversos enfoques y aspiraciones militares y civiles. Esto fue lo que hizo eclosión a la hora de poner en marcha el gobierno provisorio. Lonardi presentó su objetivo de pacificación política en el momento mismo de asumir en Buenos Aires su cargo de presidente de facto. Este objetivo había sido expresado en el acuerdo de poner fin a las hostilidades, donde se incluyó el lema de Justo José de Urquiza 'ni vencedores ni vencidos' ”. 
"Pero el general presidente le dió a la pacificación un contenido específico cuando sostuvo:      'Ya he dicho en Córdoba que los sindicatos serán libres y que las legítimas conquistas de los trabajadores serán mantenidas y superadas. Tanto como la de mis compañeros de armas, deseo la colaboración de los obreros y me atrevo a pedirles que acudan a mí con la misma confianza con que lo hacían con el gobierno anterior...' ".
"La política de pacificación esbozada por Lonardi fue rechazada por quienes sostuvieron que la misma implicaba el desconocimiento de la victoria revolucionaria. Estos -los popularmente llamados 'gorilas' en el peronismo- sostuvieron el derecho de la 'revolución' a imponer su 'justicia' que era para ellos la justicia de la causa ética que los había hecho sublevar: 'derribar a la tiranía' ".
"Reclamaron una profunda investigación de lo actuado por el peronismo y el juicio y castigo a los culpables de haber contribuído a su ascenso y mantenimiento, en suma, una desperonización total del conjunto de las instituciones civiles y militares". 
"Denunciaron la política de pacificación como un intento de retornar a un régimen paternalista como el inaugurado en 1943 que inmediatamente vincularon a una estrategia de los sectores nacionalistas para adueñarse del poder y realizar su siempre postergada 'revolución nacional'".
"Esta interpretación se basó preponderantemente en la presencia de destacados dirigentes nacionalistas y católicos en el gabinete, Mario Amadeo que fue ministro de Relaciones Exteriores; Clemente Villada Achával, asesor presidencial y cuñado de Lonardi que había prestado importantes servicios en el levantamiento de Córdoba; Juan Carlos Goyeneche, en la Secretaría de Prensa y actividades culturales de la presidencia. Más el fallido intento de nombrar a otro de los activos enlaces revolucionarios de junio y de setiembre, Luis María de Pablo Pardo mediante el desdoblamiento del Ministerio de Interior y Justicia".
"Fue en la imposibilidad de compatibilizar el objetivo de pacificación con las ambiciones desperonizadoras de importantes sectores civiles y militares del antiperonismo donde residió el fracaso de la línea política ensayada por el general Lonardi".

jueves, 17 de octubre de 2013

SINDICALISMO ARGENTINO: Evolución hasta los años del Peronismo

La primera huelga general


“Los sindicatos y no el partido político son el arma principal de la lucha proletaria”.

Cuando George Sorel pronunció estas palabras, inaugurando el Grupo Sindicalista en Francia, el movimiento sindical argentino estaba en auge.
A principios del siglo XX nuestro país experimentaba una creciente agitación social. La prolongada huelga de los estibadores, comenzada en noviembre 1902, fue reprimida por las autoridades. En respuesta a esa actitud del gobierno, otros sindicatos se plegaron a la huelga en solidaridad con los trabajadores portuarios.
Como consecuencia, el senador Miguel Cané, desempolvando un pedido formulado por la Unión Industrial Argentina al gobierno, en 1899, presentó una propuesta para cortar de raíz el estado de agitación. El Congreso lo convirtió en la ley 4.144., popularmente conocida como Ley de Residencia, con el único propósito de expulsar extranjeros sumariamente.
A esto, los sindicatos contestaron con una medida que hasta entonces era una innovación: la huelga general. La Federación Obrera Argentina (FOA), la central sindical precursora de la renombrada FORA, declaró la huelga general en protesta por la ley represiva. Paralelamente, el gobierno de Roca decretó el estado de sitio.
La lucha de los trabajadores encontró coordinación, y su intensificación mediante su generalización permitió la victoria de los estibadores, que finalmente vieron compensadas sus demandas.
Indudablemente, la huelga general como todo hecho nuevo, generó detractores en varios sectores: en las esferas oficiales temían una desestabilización que pudiera ser aprovechada por los socialistas; para estos últimos, la huelga general los alejaba de algún tipo de negociación y por ello la rechazaron, abandonando la FOA.
La Argentina estaba inserta en el mundo capitalista como proveedor de materias primas. Los cereales y la carne eran los productos que aportaban divisas a la renta nacional. La revolución industrial estaba mostrando sus virtudes en cuanto al mejoramiento de los transportes a nivel mundial.
Los trabajadores de los talleres industriales eran mayoría en las grandes ciudades del interior del país, muchos de ellos inmigrantes, que se agruparon para defender sus intereses laborales de aquel sistema que no los protegía y los despreciaba.
La Ley de Residencia fue la respuesta a las demandas de los comerciantes industriales que reclamaban límites contra los alborotadores que desconocían sus derechos a administrar sus talleres. Pese a los intentos legislativos, como el Código Nacional de Trabajo que se elaboró tomando como base un informe de Bialet Masse, no fueron suficientes y el estado de agitación continuó hasta llegar el Centenario de la Revolución de Mayo. 
Lo único cierto es que los trabajadores probaron el sabor dulce de la coordinación que produce las huelgas generales. Y este sería el instrumento de reivindicación hasta bien entrado la mitad del siglo XX.

miércoles, 16 de octubre de 2013

SINDICALISMO ARGENTINO: Evolución hasta los años del Peronismo

La primera central sindical


La proliferación de sindicatos, que luego de la huelga de tipógrafos se hiciera visible como un frente de resistencia contra los abusos de los dirigentes de compañías, llevó a la idea de aunar esfuerzos.
Esta iniciativa fue combinada porque anarquistas y socialistas convergieron para este fin. Por eso, el 29 de junio de 1890 se forma la Federación de Trabajadores de la Región Argentina, la primera central obrera.
Los socialistas y anarquistas esperaban aumentar la fuerza de las reivindicaciones porque los comerciantes industriales y propietarios rurales ya estaban organizados y nucleados en centrales empresariales (la Sociedad Rural Argentina se fundó en 1866 y la Unión Industrial Argentina apareció en 1887).
Los sindicatos pusieron a prueba su acción coordinada el 1 de mayo de 1890. Ese día, celebrarían la denominada “Fiesta del Trabajo”, en las ciudades de Buenos Aires, Rosario, Bahía Blanca y Chivilcoy, con un propósito: hacer público los reclamos que venían acumulándose año tras año y que los sórdidos patrones reusaban aceptar.
Sus planteos fueron: 1) Jornada de ocho horas; 2) Prohibición del trabajo de los menores de 14 años; 3) Abolición del trabajo nocturno, con excepción de las industrias que no lo permitan; 4) Prohibición del trabajo para la mujer cuya naturaleza afecte su salud; 5) Abolición del trabajo nocturno para mujeres y menores de 18 años; 6) Descanso no interrumpido para todos los trabajadores de 36 horas semanales; 7) Prohibición de trabajos y sistemas de fabricación perjudiciales para la salud; 8) Prohibición del trabajo a destajo o por subasta; 9) Inspección de los talleres y fábricas por delegados remunerados por el Estado; 10) Inspección sanitaria de las habitaciones, vigilancia sobre la fabricación y venta de bebidas y alimentos, castigando a los falsificadores; 11) Seguro obligatorio para los obreros contra los accidentes a cargo exclusivo de los empresarios y el Estado; 12) Creación de tribunales integrados por obreros y patronos, para la solución pronta y gratuita de los diferendos entre unos y otros.
Estas propuestas fueron apoyadas y firmadas por 7.422 obreros. Sus dirigentes elaboraron y elevaron un petitorio al Congreso con la intención de que sea tratado como proyecto de ley de protección de la clase obrera. Nunca fue tratado.
Frente a la creciente potencia de los comerciantes industriales, que se unieron para protegerse de la amenaza sindical, los trabajadores se vieron obligados adoptar iguales medidas para que no creciera los abusos de los dueños de compañías.
Tener una central obrera (pese a la corta vida que tendrá la Federación de Trabajadores de la Región Argentina, desaparecida en 1892) les permitió ver los beneficios de la mancomunidad de los esfuerzos para luchar por sus reivindicaciones.
La organización de la “Fiesta del Trabajo” fue el evento que convenció a los dirigentes sindicales de la necesidad de contar con un organismo que los coordinara y condujera.
Finalmente, el contexto país hizo posible que los trabajadores comprendieran que los cambios acelerados que se producían y que se avecinaban -hay que recordar las iniciativas en favor de la venida de los capitales británicos, el impulso de los transportes ferroviarios, la inserción de la Argentina en los mercados mundiales- juntamente con la crisis bancaria de 1890, abonara la raíz sindical de las luchas sociales, a la vez que alentaron a nuevos movimientos que comenzarán a observarse pocos años después.

martes, 15 de octubre de 2013

SINDICALISMO ARGENTINO: Evolución hasta los años del Peronismo

La primera huelga de un sindicato


El 2 de septiembre de 1878 es una fecha basal en la historia del sindicalismo argentino: comienza la primera huelga de la historia promovida por un sindicato.
El conflicto se desencadenó por los apremios que recibían los operarios de las imprentas (muchos de ellos, niños menores de 12 años) como salarios reducidos y largas jornadas de trabajo que superaban las 16 horas por día.
Todo comenzó cuando los operarios tipógrafos pidieron una recomposición salarial que los dueños de imprenta se negaron a aceptar. La, entonces, Sociedad Tipográfica Bonaerense convocó a una asamblea para discutir la situación y cuando la intransigencia de la patronal se hizo más obcecada, los miembros de la Sociedad tomaron la decisión de cambiar la denominación de su asociación mutual por la de Unión Tipográfica Bonaerense, el primer sindicato de la historia argentina.
Su siguiente paso fue declararse en huelga. Nada menos que todo el mes de septiembre duró la medida de fuerza, convirtiéndose en la primera interrupción de las tareas promovidas por una organización obrera. Sus demandas eran bien claras: reducción de la jornada laboral a 10 horas; aumento salarial; contratación de adultos y exclusión de los niños en el lugar de desempeño laboral.
La patronal pretendió contratar rompehuelgas, actitud que era común en esa época, y los fue a buscar al otro lado del Río de la Plata, en Montevideo, aunque los tipógrafos uruguayos se solidarizaron con sus colegas argentinos, negándose a cooperar despreciando las altas recompensas prometidas. Ante la insistencia, los tipógrafos de Montevideo se pronunciaron en un manifiesto declarando que “saludamos y aplaudimos la trascendental huelga bonaerense”. Los dueños de imprenta, cedieron.
Esta victoria tendría un importante corolario: primero, demostró que la solidaridad aumenta la fuerza de los trabajadores. Segundo, la huelga fue adoptada como un modelo de resistencia ante los abusos de la patronal.
También expuso las virtudes de la negociación colectiva, que finalmente se confirmaron con la aceptación por parte de los dueños y propietarios de imprentas. Otro de los aspectos fue la actitud de la prensa, encabezada por “El Nacional” (visiblemente perjudicada por la acción de los tipógrafos) cuya cobertura del conflicto fue ponerse del lado de la patronal.
Y finalmente, el advenimiento de nuevas organizaciones obreras que, a partir de ese momento, establecerían sus propios sindicatos.
Los antecedentes de las huelgas son aislados aunque representativos de situaciones que verdaderamente fueron un progreso para sus protagonistas: en 1855, el Teatro Argentino vio suspendidas sus funciones en razón de una imprevista huelga de sus coristas, que demandaron una función anual en beneficio exclusivo de sus miembros. En otro hecho, mucho más trascendente, los trabajadores del astillero de Corrientes, en 1868, se negaron a cooperar en la construcción de barcos para apoyar a las fuerzas de la Triple Alianza por considerar a los paraguayos como hermanos. Por último, en 1871, los lancheros de La Boca se lanzaron a una huelga para demandar mejores salarios.
Las huelgas en territorio argentino fueron una constante desde la segunda mitad del siglo XIX, pero la huelga de los tipógrafos de 1878 abrió un camino que sería transitado por muchos otros y que se convertiría en el mayor antecedente de la historia sindical argentina.

lunes, 14 de octubre de 2013

SINDICALISMO ARGENTINO: Evolución hasta los años del Peronismo

El pre-sindicalismo


La fundación de la Sociedad Tipográfica Bonaerense, el 25 de mayo de 1857 por los anarquistas, quita el velo sobre lo que estaba pasando en el interior de la ciudad de Buenos Aires.
Para esa fecha, los anarquistas comenzaron a trabajar para formar instituciones, persiguiendo los ideales del momento. El anarquismo es una filosofía política y social que alienta la ausencia de gobiernos y mandos en todas sus formas, pretende la igualdad de los hombres y la libre disposición de sus medios de vida.
Uno de los aspectos que más preocupaba en ese momento, era la existencia de situaciones de explotación obrera, en una época en que la Argentina no estaba inserta en el mundo capitalista.
Una forma de protección que derivó de esta situación fue la constitución de organizaciones de ayuda mutua. Así fue el comienzo de las luchas sociales, que podemos llamarlas “románticas” desde una perspectiva actual, alimentando la maquinaria de resistencia popular contra la opresión contemporánea.
Una etapa social y cultural se inicia en el país. No sólo los operarios de los oficios importantes que trabajaban en las compañías existentes adoptan esta tendencia. Los dueños de esas compañías y los propietarios de tierras dan los pasos necesarios para alcanzar las mismas metas (un ejemplo de ello es la creación de la Sociedad Rural Argentina, en 1866).
Los inmigrantes españoles e italianos no se quedan a la zaga y, paralelamente, imitan esta actitud, luego de crearse la Sociedad Tipográfica Bonaerense: nacen la Sociedad Española de Socorros Mutuos y Unione e Benevolenza. 
Este proceso histórico, culminará con el inicio del movimiento sindical argentino. Y la constitución del primer sindicato argentino: la Unión Tipográfica, en 1878.

jueves, 3 de octubre de 2013

Greenpeace, la gran mentira ecológica

Greenpeace es una organización terrorista anexa a la C.I.A. Sus miembros son espías y tienen que informar lo interno de cada país. 
Algunos creen que es una broma, pero si no fuera de este modo ¿por qué la guardia costera rusa atacaría a los activistas que protestaban por el despliegue comercial de GazProm? Los activistas de Greenpeace tomaron por asalto a la embarcación petrolera de esa compañía (la misma compañía con interés en Vaca Muerta, que desea convertirse, de este modo, en un importante inversor para ese yacimiento argentino de petroleo no convencional -como lo es Chevron-). 
Greenpeace no se pronunció hasta el presente sobre si había que asaltar a las embarcaciones petroleras norteamericanas. Presiento que se enojarían sus jefes, ¿quién sabe...? 
Esa diferente vara, revela, lo que es Greenpeace: una fuerza de choque de los lobbistas norteamericanos en cualquier lugar del mundo. Por eso voy a pedir, encarecidamente, que si quieren pedirte colaboración para Greenpeace, NO LE PRESTES ATENCIÓN. 
Greenpeace no bloquea pesqueros norteamericanos que depredan los mares argentinos. Greenpeace no se queja de los vertidos "accidentales" de petroleo de las compañías británicas como Shell o British Petroleum. Greenpeace nunca alertó sobre el tráfico de armas químicas y sus consecuencias sobre la destilación duradera en el medio ambiente. Greenpeace ¿puso el grito en el cielo cuando se descubrió que EUA no había encontrado armas de destrucción masiva? ¿Por qué no lo hizo? ¿No tienen conocimiento de que los medios de vida de millones de personas se perdieron por la contaminación? 
Afganistán: un enclave estratégico entre Medio Oriente y Extremo Oriente ¿jamás advirtieron lo que pasaba con la amapola? Japón: el país del sol naciente es noticia con la pesca de ballenas si hay movimientos sigilosos de las fuerzas de OTAN en Extremo Oriente. Alemania: ¿no celebró Greenpeace cuando ese país anunció que dejarían de construir centrales nucleares? ¿Y que desactivarían los existentes? Chile: ¿nunca alertó por la sobre-explotación minera en Atacama o en el centro del país? ¿No son importantes los chilenos para el planeta? 
Greenpeace tiene una desconsoladora lista de desidia que desprestigia su accionar en favor del medio ambiente. ¿Es realmente seria una organización que dice "NO RECIBIR APORTES DE GOBIERNOS" y tiene diferente vara para medir a países "contaminantes"? ¿Qué se esconde, tras bastidores, cuando una nación como Chile no limita, con su legislación, la depredación de la Cordillera de los Andes? ¿Por qué Greenpeace -que dice defender el medio ambiente- no ayuda a Chile a la conservación de la vida en esas zonas extremas del planeta? ¿Acaso Greenpeace está impedida de actuar frente a las compañías norteamericanas que tienen las mejores minas de cobre de Chile? 
¿Alguien recuerda cuando Greenpeace activó el conflicto por la pastera Botnia en la frontera con Uruguay y, después de silenciado el problema, se retiró misteriosamente dejando una enemistad entre los gobiernos argentino y uruguayo de entonces? ¿Recuerdan cuando el antiguo presidente uruguayo -Tabaré Vázquez- confesó que, tras bastidores, le había pedido ayuda a EUA y a Bush? 
Las Organizaciones No Gubernamentales que nacen en EUA o en otras naciones, son establecidas por idealistas para luego ser capturadas por la C.I.A. Y estas son seleccionadas, según la organización, compromiso, popularidad y discreción de parte de sus integrantes. ¿Alguien sabe dónde se encuentra el fundador de Greenpeace? 
Los invito a ver lo siguiente para que saquen sus propias conclusiones y les dejo esta pregunta: ¿Existió alguna alerta real y acciones desplegadas en defensa del medio ambiente y de las comunidades preexistentes? 

http://www.andes.info.ec/es/actualidad/testimonio-campesino-ecuatoriano-enmudecio-onu.html

sábado, 17 de agosto de 2013

La frontera sanmartiniana

Corre el año 1850. Una vida rural, en la margen del Canal de la Mancha, no mejoró su situación de salud. Su médico quiso quitarlo del ajetreo de los suburbios de París, dos años antes, para que no se complicara por su frugal alimentación.
Los embrollos que se desprenden de su historia clínica fueron una constante en el desarrollo de su vida. Todo comenzó en 1808, cuando adquirió sus primeras heridas de guerra y se esclareció el asma.
España había mantenido cordiales relaciones internacionales con Francia desde la muerte de Carlos II de Habsburgo, sin descendencia, en 1700. La Casa de Borbón, de origen francés, procuró ser complaciente con aquella nación en todo, hasta que el pueblo se negó a cooperar con el ejército napoleónico.
Allí, combatió contra una fuerza superior, de la cual salió airoso gracias a su genio táctico y la conducción de brillante estratega. Su última actuación militar en Europa, le valió varias heridas en su brazo izquierdo, fruto de un combate cuerpo a cuerpo.
A la fecha de su repatriación, nuevos padecimientos lo obligaron a solicitar breves licencias médicas para su recomposición. Una de ellas fue ulterior a la Batalla del Convento de San Lorenzo.
En ese enfrentamiento, recibió la más visible de sus heridas: una cicatriz en su rostro que lo mantuvo hasta su muerte. También en el calor del combate recibió el aplastamiento de una de sus piernas.
Tucumán fue otro de los escenarios que desafió su entereza. Al mando del Ejército del Norte, sufrió un acceso de asma que lo confinó a Córdoba para su restablecimiento.
La úlcera, también hizo su primera aparición en aquella oportunidad, alejándolo de sus actividades debido al sangrado de sus vómitos.
Mendoza no le dio tregua. A lo largo de su estadía en esa provincia, sus sangrados lo mantenían al margen de las actividades y cuando hubo de recuperarse de ello, un nuevo episodio de asma lo detuvo; en esas circunstancias llegó al extremo de descansar toda la noche sentado para poder respirar.
Perú tuvo consecuencias igualmente agraviantes para su salud. Durante la preparación del teatro de operaciones se reactivó los efectos de su úlcera, además de que, en esta coyuntura, estuvo rodeado por una infección generalizada de disentería, y paludismo.
El regreso a Europa, le depararía un encuentro con el cólera que “me atacó del modo más terrible, que me tuvo al borde del sepulcro y me ha hecho sufrir inexplicables padecimientos”; y el repaso de sus viejas dolencias, con la incorporación de la enfermedad de los nervios, la causa presumible de su úlcera.
Para el verano de 1850, las cartas estaban echadas: su estado sanitario empeoró por múltiples factores que desarreglaron su cuadro, pero sobre todo, lo que se cree que lo derrotó fue la úlcera, con sus derivados vómitos de sangre azul.
La construcción de la imagen sanmartiniana está en las palabras del cirujano del ejército Dr. Juan Isidro Zapata: “antepuso su deber y su patria a su propia existencia y sus enfermedades” para consumar los objetivos de independencia de América.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Trueque: lo vetusto se hace actual

El intercambio directo de bienes y servicios, sin mediar la intervención del dinero es la forma de comercio más antigua de la historia.
El pueblo que la hizo costumbre en su modo de comerciar -Fenicia- se enriqueció gracias a su extraordinaria capacidad para las manufacturas, que las canjeaban por esclavos, metales preciosos y materias primas.
Algunas personas creen que trocar, es asunto de pobres. Sin embargo, como se explícita más arriba, el pueblo más rico de la antigüedad usaba regularmente esta acción para beneficiarse del comercio con las civilizaciones contemporáneas.
El trueque tiene los siguientes fundamentos:
1 Cada individuo es un agente de comercio
2 Los bienes y servicios que oferta son de manufactura propia
3 El intercambio es directo, esto significa, que no existen intermediarios
4 La inflación no interviene
5 La equidad es la regla antes que la excepción
El paso del tiempo hizo su trabajo. Y el perfeccionamiento de esta acción de comercio llegó a nuestros días con el llamado “trueque multilateral”.
De acuerdo a ésta modalidad, el agente de trueque (que por otra parte, recibe el nombre de “Prosumidor”, palabra derivada de la fusión de “Productor” y Consumidor”) oferta y demanda mercancías en el interior de una estructura de conjunto: los llamados “club del trueque”.
Estos clubes proporcionan la idea de variedad y multiplicidad de artículos disponibles, ausente en otras formas de trueque. En la modalidad del trueque individual -popular en el mundo automotor-, su estilo se caracteriza por retribuir necesidades recíprocas de los participantes. Esta postura inflexible es lo que facilita, en parte, la mala fama de las transacciones porque el “Canje de Satisfacciones” debe ser coincidente; en otras palabras, los individuos atraídos deben estar de acuerdo en todo para concluir el negocio.
Esta experiencia se convierte en una angustiosa posibilidad. En lugar de eso, en el trueque multilateral, practicado en un club, el canje de satisfacciones es colectivo.
Por medio de un vale -ticket trueque- se hace efectivo el cambio de las mercancías entre los interesados, con la cotización asignada por cada prosumidor. Los vales tienen un importe escrito y con diferente valoración como ocurre con la moneda de curso legal, que se denominan “créditos”. Comportándose como una moneda propiamente dicha, la suma de los créditos alimenta las aspiraciones por artículos que serían inverosímiles de obtener en el mercado de otro modo, desde un corte de pelo hasta la torta de cumpleaños para el pariente o amigo...
Durante la depresión de los años 1999-2002 se amplió los rubros de intercambio llegando a brindarse servicios de psicología y control de la presión arterial a cambio de otros bienes y servicios. Un municipio, incluso, adaptado a las circunstancias, llegó al extremo de solicitar el pago de las tasas a través de créditos provenientes de los clubes de trueque.
Si se tuviera la ocasión de exponer una conclusión para cerrar este texto, se ensayaría muchas palabras que sonarían huecas. Lo mejor para cada caso es tener la evidencia.
Argentina es una nación experimentada en el uso del trueque como medio para la subsistencia. En la actualidad sigue funcionando la conspicua Red Global de Trueque (RGT). De hecho, las palabras “moneda social” es una idea argentina, utilizada en todo el mundo. No es casual que las crisis hayan alimentado la imaginación de los habitantes de estas tierras, un pueblo creativo como nos lo recuerdan desde el exterior.
La lucha por la vida es multiforme y no se agota con la obra maestra de Charles Darwin. El abanico es gigante y las oportunidades se multiplican a medida que nos expandimos desde el conocimiento práctico.
Existen experiencias fuera de Argentina que estimulan el credo: en un caso, Suiza posee a la WIR-Messen, una cooperativa con más de medio siglo de vigencia, y cuenta, hasta la fecha, con más de 1.000 inscriptos. Tiene una publicación donde se muestra como catálogo, los artículos disponibles y sus productores. Su sede está en Zürich, pero dispone de filiales en Berna, Lenzburg y otras ciudades.
En otro caso, EUA a introducido el trueque como subsistencia para las comunidades de jubilados en Miami y New York. Se trata de un sistema en el que un voluntario inscripto, ofrece servicios a la comunidad y los canjea por servicios para su propio bienestar, todo esto centralizado en un registro contable de las horas trabajadas. También surgió la idea, en otras ciudades, de que sus desocupados puedan brindar su trabajo y la ciudad los beneficie con la “City Credit Cards”, canjeable para viajar en transporte público, acceder a recreaciones en parques, bibliotecas, educación y otros servicios.
La gama de posibilidades es tan amplia como la imaginación sea posible. De hecho, el trueque puede ser un buen trampolín para penetrar en el mercado si se carece de experiencia laboral o en la producción. Es una buena oportunidad para los profesionales novicios y para los que egresan de las escuelas técnicas, que pueden incursionar en sus actividades sin morir en el intento.

jueves, 8 de agosto de 2013

Crecimiento del leasing

El presidente de la Asociación de Leasing de Argentina (ALA), Nicolás Scioli, informó que “el balance del sector mostró un crecimiento de la industria del leasing de un 95% como resultado comparativo entre el primer semestre del 2012 y el mismo período del 2013, esto muestra la importancia de esta herramienta de financiamiento a la hora de adquirir bienes de capital”.
Durante el primer semestre del año, el volumen total de operaciones de leasing concretadas alcanzó los 3.091 millones de pesos, como consecuencia de un incremento del 71% en los contratos firmados en igual período de 2012. Para Scioli, el actual crecimiento “refleja la aceptación del leasing como herramienta para el financiamiento de la inversión y el lugar destacado que logró en el mercado financiero para la adquisición de bienes de capital, principalmente para las pymes”.


Fuente: Diario Crónica, agosto de 2013. Argentina

martes, 23 de julio de 2013

El "factor idiota" de la época

Cada época tiene su slogan. 25 años atrás era el fin de la era Reagan y la víspera del derrumbe del dogmatismo soviético. EUA se convertiría, en breve, en la superpotencia vencedora y en el diseñador del mundo próspero que ingresaría al siglo XXI.
Un socialista “chapado a la antigua” era tratado como un “vencido”, cómo un “idiota”, que sólo era merecedor del desdén de la comunidad. Y esto, también, se trasladó a los círculos de pensamiento.
Los periódicos que simpatizaban con ideas de izquierda sufrieron una disminución en su audiencia, en especial cuando sus comunidades los identificaron como “comunicadores frustrados”. Y esa palabra, sería el estribillo de los “vencedores”.
Por caso, los pensadores de izquierda eran invitados a los programas de TV para confrontar con las ideas de éxito (las que estaban asociadas al capitalismo). Y luego participaban del debate los exponentes personificados del sistema -encubierto por las organizaciones de prensa a través de conversaciones telefónicas o de traspaso de secciones dentro del programa-.
Este procedimiento, considerado una “herramienta de estilo”, tenía la finalidad de obrar como táctica de bloqueo ante posibles entredichos (un ejemplo notorio en Argentina fue el enfrentamiento público entre el finado Alfredo Bravo y el reo Miguel Etchecolatz en el programa Hora Clave), funcionó muy bien hasta fines de los años ’90 cuando las grietas que advirtieron los expertos y decanos de la doctrina, comenzaron a ser aprovechadas por las organizaciones políticas de izquierda.
Poco a poco, los “frustrados” comenzaron a entrar en escena de la mano de las propias contradicciones que el capitalismo encierra en su adopción como sistema económico. Los años del Consenso de Washington y, embriagados por las supuestas tendencias monolíticas del capitalismo, convencieron a algunos comentaristas de reforzar el ideario y explicar al público que debían apoyar el capitalismo sin limitaciones.
Los vientos cambiaron y la política comenzó a ocupar el vacío de la economía sectaria. Un indicador del nuevo orden en la década del 2000, fue el surgimiento en los países de la periferia, de administraciones que se contraponían con los postulados de Washington y que apostaban a los conceptos del capitalismo renano.
Esta doctrina fue brillantemente divulgada en la obra “Capitalismo contra Capitalismo” del francés Michel Albert, publicado en 1991. Según su autor, la derrota del comunismo encubría la posibilidad de que emergiera un capitalismo desenfrenado -llamado por Albert como Neocapitalismo Norteamericano-.
En la vereda de enfrente, se colocaba el Capitalismo Renano, una idea más humana, llamada a cumplir un papel social y tecnológico en el interior del sistema mundial, como lo fidelizan los habitantes de las márgenes del río Rin, de donde procede la denominación. Su explicación fue dicotómica.
Para el neocapitalismo norteamericano, el pobre es el culpable de todo y procurar brindarles asistencia es sucumbir a su crónica dependencia. Para el capitalismo renano, el pobre es víctima de la evolución económica, procurando su adaptación a través de la capacitación, el entrenamiento y la asistencia para hacer la transición.
Es entendible y coherente suponer que cada etapa pos-soviética pretendió llevar adelante un modelo que “administrase” la victoria capitalista. Lo que no encuadra en la situación actual es encontrar un solo hecho que hubiera elaborado una Teoría de la Independencia Económica de Latinoamérica.
En la literatura especializada, no hay una nota o comentario que barajara esta posibilidad, y esto sucede, en parte, por el desinterés y el rol terciario que jugaba América Latina en el teatro de operaciones de la política internacional. El hecho de que emergiera el Brics como respuesta a la exclusión del Primer Mundo, demuestra el escandaloso reparto del botín del comercio mundial.
Y esta fue la verdadera reacción de un público insatisfecho que pretendió mostrarle al resto del mundo, que las alianzas estratégicas de las materias primas y de sus industrias pueden ser resguardadas sin la necesidad de “protectorados” comerciales ni económicos. Finalmente, el “factor idiota” del juego, acabó.

lunes, 1 de julio de 2013

La anécdota de como Perón contrató a Miguel Miranda

La historia es narrada por el propio finado General Perón quién, desde el exilio, lo condensó en su libro “La Fuerza es el Derecho de las Bestias”, escrita en 1957.
Decía su Autor:
"Comenzamos a estudiar la realización de la primera etapa de la independencia económica: La recuperación de la deuda y la compra de los servicios públicos.
Llamé a una reunión privada a los técnicos en economía más calificados. Me perdí diez horas explicándoles mis planes y dándoles todos los datos necesarios para encarar el problema. Se fueron, luego, a estudiar y, tres días después, nos reunimos de nuevo para considerar soluciones.
Confieso que me quedé defraudado, pues conversaron mucho, no dijeron nada y, lo poco que trajeron, no lo entendí porque lo hicieron en una terminología tan rara y tan confusa que, dudo que ellos mismos, se entendieran.
La reunión terminó un poco intempestivamente, pues uno de ellos me dijo:
-‘Señor, usted debe gastar tantos miles de millones que ni tiene. Si no tiene dinero ¿cómo quiere comprar?’-. A lo que yo respondí:
-‘Amiguito: Si yo tuviera el dinero no lo habría llamado a usted, habría comprado’-. Y aquí terminó la entrevista.
Me convencí que no era asunto de técnicos, sino de comerciantes. Y llamé a mi gran amigo, don Miguel Miranda, el ‘Zar de las Finanzas Argentinas’ como algunos le llamaron. Él, había empezado como empleado, con noventa pesos de sueldo, y en diez años había levantado treinta fábricas.
Le conté el incidente con los técnicos y me dijo:
-‘¡General! ¿Usted cree que si fueran capaces de algo estarían ganando un sueldo miserable como asesores?’-
-‘Pero, Miranda’-, le dije: -‘¡Vea que hay que comprar mucho y no tenemos dinero!’-
-‘Esa es la forma de comprar, sin dinero’-, me dijo. -‘¡Con plata compran los tontos!’-
-‘Este es mi hombre, pensé para mí...’-
Miguel Miranda era un verdadero genio. Su intuición, su tremenda capacidad de síntesis y su certera visión comercial, hicieron ganar a la República, en un año, más que cincuenta años de la acción de todos sus economistas diletantes y generalizadores de métodos y sistemas rutinarios e intrascendentes.
Fue allí mismo que entregué a Miranda la dirección económica, creando el Consejo Económico Nacional y nombrándolo Presidente. Él fue, desde entonces, el artífice de esa tremenda batalla que se llamó la recuperación nacional, que culminó con la independencia económica argentina”.

sábado, 29 de junio de 2013

La voluntad de éxito: el ejemplo de Esparta


Durante 359 años, el mundo griego se vió sometido a la voluntad de una ciudad-estado cuya organización militar sería un modelo de realización para las siguientes generaciones que gestaron la evolución de la humanidad. Su orgullo cívico estaba reglado por la valentía y la austeridad, convicciones que estaban condensadas en su Código de Honor.
Su Edad de Oro permitió mostrar las esencias de sus individuos y el conjunto social que la convirtieron en la primera potencia entre las ciudades-estados de la antigua Grecia.
El Arte de la Conducción lacedemonia hacia que los individuos adquirieran cualidades circunscriptas a la guerra y los temas de estudio reflejaban esas exigencias.
El ejemplo era un instrumento de modelación. El perfeccionamiento obligaba al espartano a convertirse al más alto nivel de profesionalismo en el ejercicio bélico. La concentración previa al combate tenía las características de una ceremonia.
Para conseguirlo, el soldado satisfacía el cumplimiento de un orden general que establecía el deber de peinar su larga cabellera (actitud que se alimentaba en los años de formación precisamente para este objetivo) con el suficiente esmero como para que la carga psicológica y, aún la simbólica, pueda tener una utilidad práctica a la hora de la batalla.
Otra costumbre que enriquecía la actividad previa a un enfrentamiento lo representaba el alistamiento de las armas que, con igual celo, contribuía a mejorar el estado anímico de un combatiente. Una de esas armas, el escudo, tenía el agregado de poder ser abrillantado con la limpieza. Este hecho le sumaba estética al conjunto cuando se presentaba ante el enemigo.
El factor de preparación para que un soldado esté en forma era el someterlo a un riguroso plan de ejercicios que flexibilizara y optimizara su cuerpo, transformándolo en una verdadera máquina de matar. El combate cuerpo a cuerpo era una regla para el servicio militar.
Una práctica recurrente consistía en promocionar torneos entre los mismos efectivos, con premios para los vencedores, que adquirían el derecho de alimentarse con una pieza de carne determinada o un ascenso.
Finalmente, la actividad de guerra, que era toda una organización de conjunto, llevaba consigo a diferentes individuos con oficios que cubrían el servicio de campaña (transporte, herreros, carpinteros, aguateros, etc.) junto a los soldados y comandantes.
El propio rey integraba la expedición y se alimentaba de las mismas raciones reglamentarias destinadas a su ejército, compartía la diversión e impartía el orden del día.
Este modelo de conducción explica porque durante más de tres siglos y medio, Esparta avasalló sin grandes sacrificios. La alta profesionalidad, la intensa preparación física y mental, y la muestra de una entrega total, nos advierte la conexión estrecha y vinculante de estos elementos que no pueden estar disociados.
Como tampoco puede ignorarse la importancia de evitar la disgregación de cada individualidad sin tener otro motivo que servir al conjunto en todo momento, aun cuando la dificultad y la suma de inconvenientes, nos ofrece una tendencia contraria y opositora a nuestra voluntad de éxito.

viernes, 14 de junio de 2013

El sistema que cambió al mundo


El transporte por ferrocarril es la solución que encontraron los ingleses para su comercio interno terrestre, contemporáneamente rico en manufacturas procedentes de la industria textil y de armas.
El Reino Unido emergió de las guerras napoleónicas como una superpotencia militar e industrial que disponía de recursos suficientes para conquistar las rutas comerciales marítimas y estrechar vínculos mercantiles en todos los continentes. Esta situación y el hecho de que el ferrocarril es, con mucho, un vehículo más veloz que las caravanas de tracción a sangre, redujo el tiempo de transporte en varias veces. Luego, se dieron cuenta que aumentando la potencia de tracción, incrementaban la capacidad en carga de transporte, haciendo más lucrativo el comercio y su distribución.
El movimiento de mercancías y hombres, por ferrocarril, hizo posible el nacimiento de un proceso de unificación de la economía mundial, que en cien años alimentó las más prominentes fortunas del siglo XX y XXI.

Los ferrocarriles del nunca jamás


Argentina es, después de EUA y Canadá, la nación que mayor influencia recibió para su desarrollo interno, la introducción del ferrocarril en el continente americano.
Escapando de la controversia que presenta uno u otro en cuanto a quién benefició la construcción de ferrocarriles en el país, evidentemente su utilidad como transporte y enlace de distancias lejanas, promovió una visión y un servicio que hoy, lejos de mostrar una realidad satisfactoria, está siendo objeto de discusiones apasionadas por las características que refleja su estructura y organización.
Es indispensable, por lo tanto, la reconversión y puesta a punto de todas sus instalaciones y materiales rodantes disponibles para que, en el corto plazo, el futuro circule sobre rieles.

miércoles, 12 de junio de 2013

Carta de Juan José Valle a Aramburu


“Dentro de pocas horas usted tendrá la satisfacción de haberme asesinado. Debo a mi Patria la declaración fidedigna de los acontecimientos. Declaro que un grupo de marinos y de militares, movidos por ustedes mismos, son los únicos responsables de lo acaecido.
Para liquidar opositores les pareció digno inducirnos al levantamiento y sacrificarnos luego fríamente. Nos faltó astucia o perversidad para adivinar la treta.
Así se explica que nos esperaran en los cuarteles, apuntándonos con las ametralladoras, que avanzaran los tanques de ustedes aun antes de estallar el movimiento, que capitanearan tropas de represión algunos oficiales comprometidos en nuestra revolución. Con fusilarme a mí bastaba. Pero no, han querido ustedes, escarmentar al pueblo, cobrarse la impopularidad confesada por el mismo Rojas, vengarse de los sabotajes, cubrir el fracaso de las investigaciones, desvirtuadas al día siguiente en solicitadas de los diarios y desahogar una vez más su odio al pueblo. De aquí esta inconcebible y monstruosa ola de asesinatos.
Entre mi suerte y la de ustedes me quedo con la mía. Mi esposa y mi hija, a través de sus lágrimas verán en mí un idealista sacrificado por la causa del pueblo. Las mujeres de ustedes, hasta ellas, verán asomárseles por los ojos sus almas de asesinos. Y si les sonríen y los besan será para disimular el terror que les causan. Aunque vivan cien años sus víctimas les seguirán a cualquier rincón del mundo donde pretendan esconderse. Vivirán ustedes, sus mujeres y sus hijos, bajo el terror constante de ser asesinados. Porque ningún derecho, ni natural ni divino, justificará jamás tantas ejecuciones.
La palabra ‘monstruos’ brota incontenida de cada argentino a cada paso que da.
Conservo toda mi serenidad ante la muerte. Nuestro fracaso material es un gran triunfo moral. Nuestro levantamiento es una expresión más de la indignación incontenible de la inmensa mayoría del pueblo argentino esclavizado. Dirán de nuestro movimiento que era totalitario o comunista y que programábamos matanzas en masa. Mienten. Nuestra proclama radial comenzó por exigir respeto a las instituciones y templos y personas. En las guarniciones tomadas no sacrificamos un solo hombre de ustedes. Y hubiéramos procedido con todo rigor contra quien atentara contra la vida de Rojas, de Bengoa, de quien fuera. Porque no tenemos alma de verdugos. Sólo buscábamos la justicia y la libertad del 95% de los argentinos, amordazados, sin prensa, sin partido político, sin garantías constitucionales, sin derecho obrero, sin nada. No defendemos la causa de ningún hombre ni de ningún partido.
Es asombroso que ustedes, los más beneficiados por el régimen depuesto, y sus más fervorosos aduladores, hagan gala ahora de una crueldad como no hay memoria. Nosotros defendemos al pueblo, al que ustedes le están imponiendo el libertinaje de una minoría oligárquica, en pugna con la verdadera libertad de la mayoría, y un liberalismo rancio y laico en contra de las tradiciones de nuestro país. Todo el mundo sabe que la crueldad en los castigos la dicta el odio, sólo el odio de clases o el miedo. Como tienen ustedes los días contados, para librarse del propio terror, siembran terror. Pero inútilmente. Por este método sólo han logrado hacerse aborrecer aquí y en el extranjero. Pero no taparán con mentiras la dramática realidad argentina por más que tengan toda la prensa del país alineada al servicio de ustedes.
Como cristiano me presento ante Dios, que murió ajusticiado, perdonando a mis asesinos, y como argentino, derramo mi sangre por la causa del pueblo humilde, por la justicia y la libertad de todos no sólo de minorías privilegiadas. Espero que el pueblo conozca un día esta carta y la proclama revolucionaria en las que quedan nuestros ideales en forma intergiversable. Así nadie podrá ser embaucado por el cúmulo de mentiras contradictorias y ridículas con que el gobierno trata de cohonestar esta ola de matanzas y lavarse las manos sucias en sangre. Ruego a Dios que mi sangre sirva para unir a los argentinos. Viva la patria.”

Juan José Valle. Buenos Aires, 12 de junio de 1956.

domingo, 2 de junio de 2013

28 años del mayor misterio de la historia policial argentina


El interno Miguel Cano recorre los 500 metros que separan el Pabellón 7 de la Casa Médica. Otro interno necesita ayuda urgente.
La Dra., en tanto, atiende el papeleo de una familia que viene a buscar a su pariente muerto en el Complejo Neuropsiquiátrico. Cuando termina, cumple la diligencia del Pabellón 7.
Transita el sendero iluminado con luz a mercurio ida y vuelta acompañada por Cano. Cuando llegan de nuevo a la Casa Médica, la Dra. le dice:
-“Andá tranquilo. Yo voy a descansar un rato”.
Luego, pasada la medianoche, un enfermero de apellido Novello habló al paso con la Dra. Novello le pregunta:
- “¿Alguna novedad?”
La Dra. responde:
- “Vengo del Pabellón 7. Atendí una urticaria gigante”.
Lo último que se supo es que estaba hablando con otro enfermero y que tuvo un entredicho con la supervisora Nélida Ojuez antes de retirarse a la Casa Médica. Posteriormente, nunca más se la vió.
Cecilia Enriqueta Giubileo se convertiría en la primera “desaparecida” desde los 18 meses del retorno a la democracia.
Su lugar de trabajo, el Instituto Neuropsiquiátrico Dr. Domingo Cabred de la localidad de Torres, Distrito Luján, nunca fue el mismo desde aquella madrugada del 17 de junio de 1985.
La denuncia fue radicada por su amiga personal, Beatriz Ehlinger, al día siguiente. El Departamento Judicial de Mercedes tomó la causa quince días más tarde. La carátula fué y nunca dejó de ser “Averiguación de Paradero”.

viernes, 17 de mayo de 2013

Adiós al tirano


Penitenciaria Marcos Paz. El otoño retrasó una hora el alba. El centinela recorre iluminado por la luz artificial el pabellón destinado a los criminales de lesa humanidad. A su paso hace el llamado de desvelo para que los reos comiencen su jornada. Todos menos uno atendió a su aviso. Abundado por la intriga de la anomalía, descubre tras la puerta a un sujeto inerte. Luego de su llegada, el médico dictaminó: muerto.
Podría ser el comienzo de un libreto para ser llevado al cine, pero se trata del deceso de un tirano, que en la cumbre de su vida ofreció sus servicios de militar a costo del Estado para beneficio de la muerte, del tormento, del hambre, del atraco, de esfumar personas y de la supresión de la identidad.
Su accionar significó el mayor ataque a la libertad, a la integridad de las personas y puso en riesgo la paz exterior de la Nación cuando, en 1978, pretendió reverenciar a Marte, el dios romano de la guerra, para dirimir las diferencias con Chile por la zona del Canal de Beagle.
Coordinando tras bastidores una crisis política para debilitar a la democracia recuperada en 1973, este antiguo alumno de la Escuela de Las Américas sedujo a las fuerzas reaccionarias instaladas en el gobierno federal para que le suministre los reglamentos e instrucciones de ley que le permitan fomentar un teatro de operaciones primario (que algunos calificaron como “globo de ensayo”), en la geografía del bosque subtropical del noroccidente nacional, la zona de resistencia popular más prominente contra los abusadores que se escudan en el derecho de administrar auspiciado por el capitalismo.
Los ejercicios de guerra, su cosquilleo personal, fue el soplo que emprendió contra el enemigo que surgía del desvarío y exponía a la luz pública su mediocridad profesional, sus nulos escrúpulos y la sed de probar la sangre de sus perseguidos.
Implantó el Estado Pistolero, donde la razón fue encarcelada y la libertad cambiada por la angustia. La economía fue atacada por el pillaje y su balance falsificado.
Sus últimas palabras, conocidas por la opinión pública el 14 de mayo, enumeró excusas, repudió al tribunal que lo juzgaba por el expediente “Plan Cóndor” y se autodeclaró preso político. Adiós tirano.

jueves, 16 de mayo de 2013

Buenos Aires, ciudad autónoma...


Buenos Aires. Las autoridades del Poder Ejecutivo de la Ciudad comenzaron a andar el camino de la ilegalidad constitucional, rubricando sus miembros una de las más explícitas notas de unitarismo escritas al que gobierno alguno haya declarado jamás en la historia moderna argentina.
Apremiando a la Legislatura, el decreto de necesidad y urgencia que debe considerar por ser su atributo, enuncia los supuestos mediante los cuales se conducirá este territorio de la Nación en materia de actividad periodística.
Proclamado bajo el título de “Régimen de Defensa de la Libertad de Expresión”, despabiló a los más encumbrados expertos nativos del Derecho Constitucional, que resaltaron la liviandad de la reglamentación propuesta.
Los antecedentes de una autonomía tan extrema son anteriores a 1859, cuando la Provincia de Buenos Aires se sumó a la Gran Empresa Nacional después de su enojosa secesión motivada por el rechazo a las iniciativas de unión nacional fomentadas por el finado Urquiza, en 1852.
Sin confrontar en otros aspectos especializados del Derecho, el avasallamiento a la Constitución Nacional que evidencia la normativa sugiere que el Estado Autónomo de la Ciudad de Buenos Aires está ejerciendo el poder delegado a la Nación, el manifiesto preventivo que expresamente prohíbe el artículo 126 de nuestra Ley Suprema (“Las provincias no ejercen el poder delegado a la Nación”) porque la misma decreta, en otro pasaje, que “El Congreso Federal no dictará leyes que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal” admitiendo, de este modo, que la prensa es materia exclusiva del poder delegado a la Nación.
Con todo, el Poder Ejecutivo de la Ciudad no se siente intimidado por los cuestionamientos y emprende sus actuaciones sobre la cornisa de una falsa valentía sin entrever que su acción puede crear una crisis institucional de incalculables consecuencias, por lo que sugiere y evoca.
La literatura especializada tendrá desde hoy, un capítulo más para discutir sobre cómo deben desplegar los gobiernos sus respectivos teatros de operaciones.

miércoles, 8 de mayo de 2013

El ocaso de una polémica


Buenos Aires. Hoy, en el atardecer argentino, el Congreso de la Nación aprobó la enmienda que reglamenta cómo funcionará el nuevo Consejo de la Magistratura, el cuerpo colegiado que selecciona a los magistrados para ocupar los tribunales federales y administra el Poder Judicial.
El proyecto promocionado por el Poder Ejecutivo Nacional (PEN), que desde su ingreso en la mesa de entrada del Congreso hasta su sanción definitiva, fue tramitado en medio de una profunda oposición de los partidos políticos disidentes a la conducción de la Casa Rosada, de muchos colegios de abogados y de la cúpula de la Asociación de Magistrados de la República Argentina.
El Senado fue el primero en tratar la normativa, que tenía como elemento original la elección popular de los consejeros y engrosar el número de sus miembros. También, promovía cambios que afectaban lo cotidiano de las estructuras administrativas de los tribunales.
Esto último, daría principio a una reformulación que presentaría la Cámara de Diputados cuando le tocó el turno en el visto del proyecto, luego del consentimiento expresado por los senadores al deseo del PEN.
Finalmente, y con la vuelta al Senado del proyecto, los arreglos apuntados por los diputados fueron debatidos y aprobados con la mayoría establecida por la Constitución para cualquier legalidad que afecte al Consejo de la Magistratura. Ahora, la Casa Rosada tiene que dar, esta vez, el visto para su promulgación.

jueves, 25 de abril de 2013

Los lores de la decadencia

Dos empresarios de Yorkshire, James Hanson y George White, fueron ensalzados en la década del ochenta como los modelos del empresariado británico y se les otorgó el rango de pares. Establecido en 1964, Hanson Trust es hoy un consorcio de 11.000 millones de dólares que opera en Gran Bretaña y Estados Unidos. Lord Hanson da desenfadadamente la prioridad a los accionistas. “Siento gran estima por ellos”, explicó. “Primero vienen los accionistas, luego los consumidores y luego los trabajadores, como yo mismo”. Hanson era especialmente admirado como el flagelo de los gerentes complacientes.

Sus tácticas son las siguientes: a ) adquirir una compañía aletargada, preferiblemente otro consorcio con altos costes en sus oficinas centrales y valiosos bienes raíces; b ) liquidar los bienes raíces, además de vender las empresas que operan en mercados altamente competitivos a esos mismos competidores; c ) vender cualquier empresa que sea compleja o aquellas que requieran una fuerte inversión; d ) conservar las empresas de “baja tecnología” con amplia participación en el mercado (p. ej., ladrillos, carbón, cemento, cigarrillos y baterías); e ) exprimirlas para obtener dinero en efectivo, reduciendo su personal, racionalizándolas y estableciendo metas estrictas a sus gerentes. O rinden o se van.

Un ejemplo típico de una adquisición de Hanson fue Eveready, que tenía una amplia participación oligopólica en el mercado británico y sudafricano de pilas y baterías. En pocas semanas, Hanson había eliminado el grupo de proyectos de avanzada, luego cerró el Laboratorio Central. Después se retiró de Estados Unidos y de Hong Kong, y vendió las fábricas de Alemania e Italia, además de un importante Centro de Investigación y Desarrollo, a su principal competidor, Duracell. Con eso recuperó prácticamente todos los costes de su adquisición original y le quedaron activos disponibles. Obtuvo ganancias, pero la participación en el mercado europeo disminuyó de un 60% a un 10%. A nadie puede asombrarle que Duracell haya pagado su compra tan bien. Eveready ya no era un rival internacional serio, pero los accionistas de Hanson se habían enriquecido. En el ínterin, la fuerza laboral había sido dividida en dos. Como señaló el director ejecutivo de Imperial Tobacco -otra adquisición de Hanson- “Estamos administrando lucrativamente la decadencia de nuestra industria”.

El dinero que se distribuye entre los accionistas de Hanson proviene de numerosas fuentes, pero no del crecimiento de sus industrias. Proviene de la venta de las unidades comerciales de los consorcios adquiridos a especialistas en esa tecnología que los administran más eficazmente, del cierre de fábricas (tres de las cinco de Imperial Tobacco), del despido de personal, de “vacaciones pagas” y la apropiación de los superávit de los fondos de pensión, además de la evasión de los impuestos sobre las adquisiciones a través de transferencias internacionales de activos y el uso de las veintiséis compañías panameñas a tal fin. Hanson invierte en el corto plazo, pero exige el reembolso a los tres años.

Siendo Hanson Trust un microcosmos de la economía británica, no es difícil comprender las razones de su declinación general, de la preferencia por los productos de “baja tecnología”, la liquidación de la participación en el mercado, la retirada de Europa y de Asia, el desmembramiento de las organizaciones y su venta a los competidores, y de la búsqueda de segmentos del mercado suficientemente amplios para fijar precios más altos. Esta podría ser la historia clínica de los males que padece Gran Bretaña. 

Fuente: “The Hanson File”, Canal 4 de la Televisión, enero de 1991. Reino Unido

Inflación: El round del siglo

Argentina. Se habla con persistencia de que Argentina padece de alta inflación como resultado de existencia de políticas que la estimulan. 
Cabe preguntarse si en varios años la inflación fué un problema en si mismo estimulado por la simulación y la propaganda, o el estímulo se encuentra en acuerdos tácitos entre las grandes firmas interesadas en obtener la maximización de los beneficios derivados de la venta de bienes y servicios. 
El propósito de todo comerciante en su bienintencionada meta es sacar el mayor partido de su actividad mercantil y extraer tanto beneficio como le sea posible. 
El problema le queda a la sociedad y se puede ilustrar sencillamente: Acepta este status quo como una realidad o se hace cómplice de la codicia que estimula con sus compras, apoyando la abominación de sus interesados. 
Combatir los vicios de la sociedad es una responsabilidad de todos y una función de Estado.
Por ello, la inflación más peligrosa es la generada por las expectativas de mayores ganancias buscada de modo artificial y sin la práctica de las buenas artes comerciales. 
Las formas de corrección de la inflación son variadas y están culturalmente condicionadas: Se sabe, los impuestos en Argentina deben recolectarse entre las capas medias y media altas a punta de pistola. 
Los gobiernos deben tener en claro que el mensaje que debe primar en el país es que cada uno sepa cual es su derecho, cual es su obligación y cual es el camino del bien común para contemporizar cada eslabón social de la comunidad. 
La inflación en Argentina se combatió históricamente estableciendo controles de precios y salarios porque se creía que el ingreso familiar empujaba las expectativas de mayores ganancias. 
En consecuencia se ajustaba a la víctima y no al victimario. 
Otro aspecto que se trataba en los concilios económicos era el "ajuste por inflación" de los estados contables. 
La técnica contable auxiliaba a los profesionales del rubro a "dibujar" los resultados financieros obtenidos con anterioridad al alza de precios, con el propósito primario de "promediarlos" a los valores de mercado del presente y encubriendo la rentabilidad real que sus actividades arrojaban como balance general del período. 
Esta situación de prorrateo se aplicaba (y se aplica) con el fin de concentrar la masa dineraria fuera del alcance visual del Estado. 
La ley, por otra parte, es pacífica y contemplativa con este tipo de mecanismos de evasión encubierta. 
La codicia es la Gran Responsable de la inflación en Argentina y siempre se emparentó con la concentración económica y el cohecho. 
No es disparatado de que muchos que reclaman soluciones hoy, se haya beneficiados de su práctica aunque, como sucede en todo ecosistema, el pez grande hoy se está devorando al pez más pequeño. 
La codicia, a la larga, se paga. 
Y con una factura opulenta, porque su naturaleza la obliga permanentemente a incrementar su hostilidad contra todo lo que pretende excluirle de su espacio y hábitat. 
Quienquiera combatir a la inflación debe tener claro que se enfrentará a los propósitos más inescrupulosos en cuanto a práctica y escuela de vida.