Argentina es, después de EUA y Canadá, la nación que mayor influencia recibió para su desarrollo interno, la introducción del ferrocarril en el continente americano.
Escapando de la controversia que presenta uno u otro en cuanto a quién benefició la construcción de ferrocarriles en el país, evidentemente su utilidad como transporte y enlace de distancias lejanas, promovió una visión y un servicio que hoy, lejos de mostrar una realidad satisfactoria, está siendo objeto de discusiones apasionadas por las características que refleja su estructura y organización.
Es indispensable, por lo tanto, la reconversión y puesta a punto de todas sus instalaciones y materiales rodantes disponibles para que, en el corto plazo, el futuro circule sobre rieles.
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