sábado, 29 de junio de 2013

La voluntad de éxito: el ejemplo de Esparta


Durante 359 años, el mundo griego se vió sometido a la voluntad de una ciudad-estado cuya organización militar sería un modelo de realización para las siguientes generaciones que gestaron la evolución de la humanidad. Su orgullo cívico estaba reglado por la valentía y la austeridad, convicciones que estaban condensadas en su Código de Honor.
Su Edad de Oro permitió mostrar las esencias de sus individuos y el conjunto social que la convirtieron en la primera potencia entre las ciudades-estados de la antigua Grecia.
El Arte de la Conducción lacedemonia hacia que los individuos adquirieran cualidades circunscriptas a la guerra y los temas de estudio reflejaban esas exigencias.
El ejemplo era un instrumento de modelación. El perfeccionamiento obligaba al espartano a convertirse al más alto nivel de profesionalismo en el ejercicio bélico. La concentración previa al combate tenía las características de una ceremonia.
Para conseguirlo, el soldado satisfacía el cumplimiento de un orden general que establecía el deber de peinar su larga cabellera (actitud que se alimentaba en los años de formación precisamente para este objetivo) con el suficiente esmero como para que la carga psicológica y, aún la simbólica, pueda tener una utilidad práctica a la hora de la batalla.
Otra costumbre que enriquecía la actividad previa a un enfrentamiento lo representaba el alistamiento de las armas que, con igual celo, contribuía a mejorar el estado anímico de un combatiente. Una de esas armas, el escudo, tenía el agregado de poder ser abrillantado con la limpieza. Este hecho le sumaba estética al conjunto cuando se presentaba ante el enemigo.
El factor de preparación para que un soldado esté en forma era el someterlo a un riguroso plan de ejercicios que flexibilizara y optimizara su cuerpo, transformándolo en una verdadera máquina de matar. El combate cuerpo a cuerpo era una regla para el servicio militar.
Una práctica recurrente consistía en promocionar torneos entre los mismos efectivos, con premios para los vencedores, que adquirían el derecho de alimentarse con una pieza de carne determinada o un ascenso.
Finalmente, la actividad de guerra, que era toda una organización de conjunto, llevaba consigo a diferentes individuos con oficios que cubrían el servicio de campaña (transporte, herreros, carpinteros, aguateros, etc.) junto a los soldados y comandantes.
El propio rey integraba la expedición y se alimentaba de las mismas raciones reglamentarias destinadas a su ejército, compartía la diversión e impartía el orden del día.
Este modelo de conducción explica porque durante más de tres siglos y medio, Esparta avasalló sin grandes sacrificios. La alta profesionalidad, la intensa preparación física y mental, y la muestra de una entrega total, nos advierte la conexión estrecha y vinculante de estos elementos que no pueden estar disociados.
Como tampoco puede ignorarse la importancia de evitar la disgregación de cada individualidad sin tener otro motivo que servir al conjunto en todo momento, aun cuando la dificultad y la suma de inconvenientes, nos ofrece una tendencia contraria y opositora a nuestra voluntad de éxito.

viernes, 14 de junio de 2013

El sistema que cambió al mundo


El transporte por ferrocarril es la solución que encontraron los ingleses para su comercio interno terrestre, contemporáneamente rico en manufacturas procedentes de la industria textil y de armas.
El Reino Unido emergió de las guerras napoleónicas como una superpotencia militar e industrial que disponía de recursos suficientes para conquistar las rutas comerciales marítimas y estrechar vínculos mercantiles en todos los continentes. Esta situación y el hecho de que el ferrocarril es, con mucho, un vehículo más veloz que las caravanas de tracción a sangre, redujo el tiempo de transporte en varias veces. Luego, se dieron cuenta que aumentando la potencia de tracción, incrementaban la capacidad en carga de transporte, haciendo más lucrativo el comercio y su distribución.
El movimiento de mercancías y hombres, por ferrocarril, hizo posible el nacimiento de un proceso de unificación de la economía mundial, que en cien años alimentó las más prominentes fortunas del siglo XX y XXI.

Los ferrocarriles del nunca jamás


Argentina es, después de EUA y Canadá, la nación que mayor influencia recibió para su desarrollo interno, la introducción del ferrocarril en el continente americano.
Escapando de la controversia que presenta uno u otro en cuanto a quién benefició la construcción de ferrocarriles en el país, evidentemente su utilidad como transporte y enlace de distancias lejanas, promovió una visión y un servicio que hoy, lejos de mostrar una realidad satisfactoria, está siendo objeto de discusiones apasionadas por las características que refleja su estructura y organización.
Es indispensable, por lo tanto, la reconversión y puesta a punto de todas sus instalaciones y materiales rodantes disponibles para que, en el corto plazo, el futuro circule sobre rieles.

miércoles, 12 de junio de 2013

Carta de Juan José Valle a Aramburu


“Dentro de pocas horas usted tendrá la satisfacción de haberme asesinado. Debo a mi Patria la declaración fidedigna de los acontecimientos. Declaro que un grupo de marinos y de militares, movidos por ustedes mismos, son los únicos responsables de lo acaecido.
Para liquidar opositores les pareció digno inducirnos al levantamiento y sacrificarnos luego fríamente. Nos faltó astucia o perversidad para adivinar la treta.
Así se explica que nos esperaran en los cuarteles, apuntándonos con las ametralladoras, que avanzaran los tanques de ustedes aun antes de estallar el movimiento, que capitanearan tropas de represión algunos oficiales comprometidos en nuestra revolución. Con fusilarme a mí bastaba. Pero no, han querido ustedes, escarmentar al pueblo, cobrarse la impopularidad confesada por el mismo Rojas, vengarse de los sabotajes, cubrir el fracaso de las investigaciones, desvirtuadas al día siguiente en solicitadas de los diarios y desahogar una vez más su odio al pueblo. De aquí esta inconcebible y monstruosa ola de asesinatos.
Entre mi suerte y la de ustedes me quedo con la mía. Mi esposa y mi hija, a través de sus lágrimas verán en mí un idealista sacrificado por la causa del pueblo. Las mujeres de ustedes, hasta ellas, verán asomárseles por los ojos sus almas de asesinos. Y si les sonríen y los besan será para disimular el terror que les causan. Aunque vivan cien años sus víctimas les seguirán a cualquier rincón del mundo donde pretendan esconderse. Vivirán ustedes, sus mujeres y sus hijos, bajo el terror constante de ser asesinados. Porque ningún derecho, ni natural ni divino, justificará jamás tantas ejecuciones.
La palabra ‘monstruos’ brota incontenida de cada argentino a cada paso que da.
Conservo toda mi serenidad ante la muerte. Nuestro fracaso material es un gran triunfo moral. Nuestro levantamiento es una expresión más de la indignación incontenible de la inmensa mayoría del pueblo argentino esclavizado. Dirán de nuestro movimiento que era totalitario o comunista y que programábamos matanzas en masa. Mienten. Nuestra proclama radial comenzó por exigir respeto a las instituciones y templos y personas. En las guarniciones tomadas no sacrificamos un solo hombre de ustedes. Y hubiéramos procedido con todo rigor contra quien atentara contra la vida de Rojas, de Bengoa, de quien fuera. Porque no tenemos alma de verdugos. Sólo buscábamos la justicia y la libertad del 95% de los argentinos, amordazados, sin prensa, sin partido político, sin garantías constitucionales, sin derecho obrero, sin nada. No defendemos la causa de ningún hombre ni de ningún partido.
Es asombroso que ustedes, los más beneficiados por el régimen depuesto, y sus más fervorosos aduladores, hagan gala ahora de una crueldad como no hay memoria. Nosotros defendemos al pueblo, al que ustedes le están imponiendo el libertinaje de una minoría oligárquica, en pugna con la verdadera libertad de la mayoría, y un liberalismo rancio y laico en contra de las tradiciones de nuestro país. Todo el mundo sabe que la crueldad en los castigos la dicta el odio, sólo el odio de clases o el miedo. Como tienen ustedes los días contados, para librarse del propio terror, siembran terror. Pero inútilmente. Por este método sólo han logrado hacerse aborrecer aquí y en el extranjero. Pero no taparán con mentiras la dramática realidad argentina por más que tengan toda la prensa del país alineada al servicio de ustedes.
Como cristiano me presento ante Dios, que murió ajusticiado, perdonando a mis asesinos, y como argentino, derramo mi sangre por la causa del pueblo humilde, por la justicia y la libertad de todos no sólo de minorías privilegiadas. Espero que el pueblo conozca un día esta carta y la proclama revolucionaria en las que quedan nuestros ideales en forma intergiversable. Así nadie podrá ser embaucado por el cúmulo de mentiras contradictorias y ridículas con que el gobierno trata de cohonestar esta ola de matanzas y lavarse las manos sucias en sangre. Ruego a Dios que mi sangre sirva para unir a los argentinos. Viva la patria.”

Juan José Valle. Buenos Aires, 12 de junio de 1956.

domingo, 2 de junio de 2013

28 años del mayor misterio de la historia policial argentina


El interno Miguel Cano recorre los 500 metros que separan el Pabellón 7 de la Casa Médica. Otro interno necesita ayuda urgente.
La Dra., en tanto, atiende el papeleo de una familia que viene a buscar a su pariente muerto en el Complejo Neuropsiquiátrico. Cuando termina, cumple la diligencia del Pabellón 7.
Transita el sendero iluminado con luz a mercurio ida y vuelta acompañada por Cano. Cuando llegan de nuevo a la Casa Médica, la Dra. le dice:
-“Andá tranquilo. Yo voy a descansar un rato”.
Luego, pasada la medianoche, un enfermero de apellido Novello habló al paso con la Dra. Novello le pregunta:
- “¿Alguna novedad?”
La Dra. responde:
- “Vengo del Pabellón 7. Atendí una urticaria gigante”.
Lo último que se supo es que estaba hablando con otro enfermero y que tuvo un entredicho con la supervisora Nélida Ojuez antes de retirarse a la Casa Médica. Posteriormente, nunca más se la vió.
Cecilia Enriqueta Giubileo se convertiría en la primera “desaparecida” desde los 18 meses del retorno a la democracia.
Su lugar de trabajo, el Instituto Neuropsiquiátrico Dr. Domingo Cabred de la localidad de Torres, Distrito Luján, nunca fue el mismo desde aquella madrugada del 17 de junio de 1985.
La denuncia fue radicada por su amiga personal, Beatriz Ehlinger, al día siguiente. El Departamento Judicial de Mercedes tomó la causa quince días más tarde. La carátula fué y nunca dejó de ser “Averiguación de Paradero”.