El transporte por ferrocarril es la solución que encontraron los ingleses para su comercio interno terrestre, contemporáneamente rico en manufacturas procedentes de la industria textil y de armas.
El Reino Unido emergió de las guerras napoleónicas como una superpotencia militar e industrial que disponía de recursos suficientes para conquistar las rutas comerciales marítimas y estrechar vínculos mercantiles en todos los continentes. Esta situación y el hecho de que el ferrocarril es, con mucho, un vehículo más veloz que las caravanas de tracción a sangre, redujo el tiempo de transporte en varias veces. Luego, se dieron cuenta que aumentando la potencia de tracción, incrementaban la capacidad en carga de transporte, haciendo más lucrativo el comercio y su distribución.
El movimiento de mercancías y hombres, por ferrocarril, hizo posible el nacimiento de un proceso de unificación de la economía mundial, que en cien años alimentó las más prominentes fortunas del siglo XX y XXI.
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