domingo, 20 de octubre de 2013

La tiranía de los justicieros

El siguiente es un fragmento del libro “Los Vencedores Vencidos”, de María Estela Spinelli, deja entrever las primeras horas de la “Revolución Libertadora” y su despliegue de imbecilidades y "chifladuras":

"El general Lonardi juró como presidente provisional el 23 de setiembre de 1955, mientras recibía la entusiasta adhesión de la población movilizada -que invadió las calles de Buenos Aires y de las ciudades grandes y pequeñas de todo el país portando banderas, cantando el Himno Nacional y vivando la democracia y la libertad-, de numerosas asociaciones civiles, profesionales, religiosas y el apoyo público de todo el arco político partidario antiperonista".
"Las primeras medidas oficiales desperonizadoras fueron quitar las denominaciones de Perón y Eva Perón, como así también las que hacían alusión a otras referencias partidarias, de calles, ciudades, plazas e instituciones diversas. A ello siguió la salida de circulación e incineración pública de los libros de lectura peronistas, la prohibición de cantar la marcha “Los muchachos peronistas” y la conformación de las comisiones investigadoras que recibieron denuncias y pretendieron recabar pruebas sobre las más diversas acusaciones que habían alimentado el rumor y la sospecha en los últimos años. También se ordenó la liberación de los presos políticos y militares que habían combatido al peronismo, quienes fueron recibidos por nutridas manifestaciones como héroes".
"A pesar de su enorme adhesión, el gobierno tuvo una debilidad esencial que provenía de su propio origen, del hecho militar mismo y a poco andar a esto se sumó la fuerte oposición política y militar a su objetivo de pacificación".
"El general Lonardi asumió como presidente provisorio estando todavía en Córdoba. Ya había sido reconocido como tal por las fuerzas que habían participado de la rebelión y también por la Junta Militar legalista que negoció el fin a las hostilidades a bordo del crucero '17 de Octubre', inmediatamente rebautizado 'General Belgrano'. Una vez en Buenos Aires, ofreció la vicepresidencia al contralmirante Isaac Francisco Rojas, una de las figuras claves en lograr la rendición de las fuerzas leales, a quien acababa de conocer personalmente al descender del avión que lo transportaba desde Córdoba".
"Esta anécdota aparentemente sólo curiosa del desconocimiento personal entre los jefes militares rebeldes que rescató Robert Potash, muestra el grado de improvisación que adquirió la constitución del gobierno entre quienes habían comandado las operaciones militares y se hacían cargo ahora del poder político, en virtud de su éxito militar. Lonardi, al incluir al jefe más destacado del movimiento revolucionario, introdujo al representante de la línea más hostil a su política de pacificación dentro del gobierno".
"La falta de acuerdos previos entre los 'libertadores' quedó rápidamente demostrada en las resistencias que despertaron las primeras medidas y declaraciones presidenciales, incluyendo también la constitución de su gabinete".
"El acuerdo para el golpe de Estado fue la separación de Perón de su cargo, y tras él se alinearon desde diversos enfoques y aspiraciones militares y civiles. Esto fue lo que hizo eclosión a la hora de poner en marcha el gobierno provisorio. Lonardi presentó su objetivo de pacificación política en el momento mismo de asumir en Buenos Aires su cargo de presidente de facto. Este objetivo había sido expresado en el acuerdo de poner fin a las hostilidades, donde se incluyó el lema de Justo José de Urquiza 'ni vencedores ni vencidos' ”. 
"Pero el general presidente le dió a la pacificación un contenido específico cuando sostuvo:      'Ya he dicho en Córdoba que los sindicatos serán libres y que las legítimas conquistas de los trabajadores serán mantenidas y superadas. Tanto como la de mis compañeros de armas, deseo la colaboración de los obreros y me atrevo a pedirles que acudan a mí con la misma confianza con que lo hacían con el gobierno anterior...' ".
"La política de pacificación esbozada por Lonardi fue rechazada por quienes sostuvieron que la misma implicaba el desconocimiento de la victoria revolucionaria. Estos -los popularmente llamados 'gorilas' en el peronismo- sostuvieron el derecho de la 'revolución' a imponer su 'justicia' que era para ellos la justicia de la causa ética que los había hecho sublevar: 'derribar a la tiranía' ".
"Reclamaron una profunda investigación de lo actuado por el peronismo y el juicio y castigo a los culpables de haber contribuído a su ascenso y mantenimiento, en suma, una desperonización total del conjunto de las instituciones civiles y militares". 
"Denunciaron la política de pacificación como un intento de retornar a un régimen paternalista como el inaugurado en 1943 que inmediatamente vincularon a una estrategia de los sectores nacionalistas para adueñarse del poder y realizar su siempre postergada 'revolución nacional'".
"Esta interpretación se basó preponderantemente en la presencia de destacados dirigentes nacionalistas y católicos en el gabinete, Mario Amadeo que fue ministro de Relaciones Exteriores; Clemente Villada Achával, asesor presidencial y cuñado de Lonardi que había prestado importantes servicios en el levantamiento de Córdoba; Juan Carlos Goyeneche, en la Secretaría de Prensa y actividades culturales de la presidencia. Más el fallido intento de nombrar a otro de los activos enlaces revolucionarios de junio y de setiembre, Luis María de Pablo Pardo mediante el desdoblamiento del Ministerio de Interior y Justicia".
"Fue en la imposibilidad de compatibilizar el objetivo de pacificación con las ambiciones desperonizadoras de importantes sectores civiles y militares del antiperonismo donde residió el fracaso de la línea política ensayada por el general Lonardi".

jueves, 17 de octubre de 2013

SINDICALISMO ARGENTINO: Evolución hasta los años del Peronismo

La primera huelga general


“Los sindicatos y no el partido político son el arma principal de la lucha proletaria”.

Cuando George Sorel pronunció estas palabras, inaugurando el Grupo Sindicalista en Francia, el movimiento sindical argentino estaba en auge.
A principios del siglo XX nuestro país experimentaba una creciente agitación social. La prolongada huelga de los estibadores, comenzada en noviembre 1902, fue reprimida por las autoridades. En respuesta a esa actitud del gobierno, otros sindicatos se plegaron a la huelga en solidaridad con los trabajadores portuarios.
Como consecuencia, el senador Miguel Cané, desempolvando un pedido formulado por la Unión Industrial Argentina al gobierno, en 1899, presentó una propuesta para cortar de raíz el estado de agitación. El Congreso lo convirtió en la ley 4.144., popularmente conocida como Ley de Residencia, con el único propósito de expulsar extranjeros sumariamente.
A esto, los sindicatos contestaron con una medida que hasta entonces era una innovación: la huelga general. La Federación Obrera Argentina (FOA), la central sindical precursora de la renombrada FORA, declaró la huelga general en protesta por la ley represiva. Paralelamente, el gobierno de Roca decretó el estado de sitio.
La lucha de los trabajadores encontró coordinación, y su intensificación mediante su generalización permitió la victoria de los estibadores, que finalmente vieron compensadas sus demandas.
Indudablemente, la huelga general como todo hecho nuevo, generó detractores en varios sectores: en las esferas oficiales temían una desestabilización que pudiera ser aprovechada por los socialistas; para estos últimos, la huelga general los alejaba de algún tipo de negociación y por ello la rechazaron, abandonando la FOA.
La Argentina estaba inserta en el mundo capitalista como proveedor de materias primas. Los cereales y la carne eran los productos que aportaban divisas a la renta nacional. La revolución industrial estaba mostrando sus virtudes en cuanto al mejoramiento de los transportes a nivel mundial.
Los trabajadores de los talleres industriales eran mayoría en las grandes ciudades del interior del país, muchos de ellos inmigrantes, que se agruparon para defender sus intereses laborales de aquel sistema que no los protegía y los despreciaba.
La Ley de Residencia fue la respuesta a las demandas de los comerciantes industriales que reclamaban límites contra los alborotadores que desconocían sus derechos a administrar sus talleres. Pese a los intentos legislativos, como el Código Nacional de Trabajo que se elaboró tomando como base un informe de Bialet Masse, no fueron suficientes y el estado de agitación continuó hasta llegar el Centenario de la Revolución de Mayo. 
Lo único cierto es que los trabajadores probaron el sabor dulce de la coordinación que produce las huelgas generales. Y este sería el instrumento de reivindicación hasta bien entrado la mitad del siglo XX.

miércoles, 16 de octubre de 2013

SINDICALISMO ARGENTINO: Evolución hasta los años del Peronismo

La primera central sindical


La proliferación de sindicatos, que luego de la huelga de tipógrafos se hiciera visible como un frente de resistencia contra los abusos de los dirigentes de compañías, llevó a la idea de aunar esfuerzos.
Esta iniciativa fue combinada porque anarquistas y socialistas convergieron para este fin. Por eso, el 29 de junio de 1890 se forma la Federación de Trabajadores de la Región Argentina, la primera central obrera.
Los socialistas y anarquistas esperaban aumentar la fuerza de las reivindicaciones porque los comerciantes industriales y propietarios rurales ya estaban organizados y nucleados en centrales empresariales (la Sociedad Rural Argentina se fundó en 1866 y la Unión Industrial Argentina apareció en 1887).
Los sindicatos pusieron a prueba su acción coordinada el 1 de mayo de 1890. Ese día, celebrarían la denominada “Fiesta del Trabajo”, en las ciudades de Buenos Aires, Rosario, Bahía Blanca y Chivilcoy, con un propósito: hacer público los reclamos que venían acumulándose año tras año y que los sórdidos patrones reusaban aceptar.
Sus planteos fueron: 1) Jornada de ocho horas; 2) Prohibición del trabajo de los menores de 14 años; 3) Abolición del trabajo nocturno, con excepción de las industrias que no lo permitan; 4) Prohibición del trabajo para la mujer cuya naturaleza afecte su salud; 5) Abolición del trabajo nocturno para mujeres y menores de 18 años; 6) Descanso no interrumpido para todos los trabajadores de 36 horas semanales; 7) Prohibición de trabajos y sistemas de fabricación perjudiciales para la salud; 8) Prohibición del trabajo a destajo o por subasta; 9) Inspección de los talleres y fábricas por delegados remunerados por el Estado; 10) Inspección sanitaria de las habitaciones, vigilancia sobre la fabricación y venta de bebidas y alimentos, castigando a los falsificadores; 11) Seguro obligatorio para los obreros contra los accidentes a cargo exclusivo de los empresarios y el Estado; 12) Creación de tribunales integrados por obreros y patronos, para la solución pronta y gratuita de los diferendos entre unos y otros.
Estas propuestas fueron apoyadas y firmadas por 7.422 obreros. Sus dirigentes elaboraron y elevaron un petitorio al Congreso con la intención de que sea tratado como proyecto de ley de protección de la clase obrera. Nunca fue tratado.
Frente a la creciente potencia de los comerciantes industriales, que se unieron para protegerse de la amenaza sindical, los trabajadores se vieron obligados adoptar iguales medidas para que no creciera los abusos de los dueños de compañías.
Tener una central obrera (pese a la corta vida que tendrá la Federación de Trabajadores de la Región Argentina, desaparecida en 1892) les permitió ver los beneficios de la mancomunidad de los esfuerzos para luchar por sus reivindicaciones.
La organización de la “Fiesta del Trabajo” fue el evento que convenció a los dirigentes sindicales de la necesidad de contar con un organismo que los coordinara y condujera.
Finalmente, el contexto país hizo posible que los trabajadores comprendieran que los cambios acelerados que se producían y que se avecinaban -hay que recordar las iniciativas en favor de la venida de los capitales británicos, el impulso de los transportes ferroviarios, la inserción de la Argentina en los mercados mundiales- juntamente con la crisis bancaria de 1890, abonara la raíz sindical de las luchas sociales, a la vez que alentaron a nuevos movimientos que comenzarán a observarse pocos años después.

martes, 15 de octubre de 2013

SINDICALISMO ARGENTINO: Evolución hasta los años del Peronismo

La primera huelga de un sindicato


El 2 de septiembre de 1878 es una fecha basal en la historia del sindicalismo argentino: comienza la primera huelga de la historia promovida por un sindicato.
El conflicto se desencadenó por los apremios que recibían los operarios de las imprentas (muchos de ellos, niños menores de 12 años) como salarios reducidos y largas jornadas de trabajo que superaban las 16 horas por día.
Todo comenzó cuando los operarios tipógrafos pidieron una recomposición salarial que los dueños de imprenta se negaron a aceptar. La, entonces, Sociedad Tipográfica Bonaerense convocó a una asamblea para discutir la situación y cuando la intransigencia de la patronal se hizo más obcecada, los miembros de la Sociedad tomaron la decisión de cambiar la denominación de su asociación mutual por la de Unión Tipográfica Bonaerense, el primer sindicato de la historia argentina.
Su siguiente paso fue declararse en huelga. Nada menos que todo el mes de septiembre duró la medida de fuerza, convirtiéndose en la primera interrupción de las tareas promovidas por una organización obrera. Sus demandas eran bien claras: reducción de la jornada laboral a 10 horas; aumento salarial; contratación de adultos y exclusión de los niños en el lugar de desempeño laboral.
La patronal pretendió contratar rompehuelgas, actitud que era común en esa época, y los fue a buscar al otro lado del Río de la Plata, en Montevideo, aunque los tipógrafos uruguayos se solidarizaron con sus colegas argentinos, negándose a cooperar despreciando las altas recompensas prometidas. Ante la insistencia, los tipógrafos de Montevideo se pronunciaron en un manifiesto declarando que “saludamos y aplaudimos la trascendental huelga bonaerense”. Los dueños de imprenta, cedieron.
Esta victoria tendría un importante corolario: primero, demostró que la solidaridad aumenta la fuerza de los trabajadores. Segundo, la huelga fue adoptada como un modelo de resistencia ante los abusos de la patronal.
También expuso las virtudes de la negociación colectiva, que finalmente se confirmaron con la aceptación por parte de los dueños y propietarios de imprentas. Otro de los aspectos fue la actitud de la prensa, encabezada por “El Nacional” (visiblemente perjudicada por la acción de los tipógrafos) cuya cobertura del conflicto fue ponerse del lado de la patronal.
Y finalmente, el advenimiento de nuevas organizaciones obreras que, a partir de ese momento, establecerían sus propios sindicatos.
Los antecedentes de las huelgas son aislados aunque representativos de situaciones que verdaderamente fueron un progreso para sus protagonistas: en 1855, el Teatro Argentino vio suspendidas sus funciones en razón de una imprevista huelga de sus coristas, que demandaron una función anual en beneficio exclusivo de sus miembros. En otro hecho, mucho más trascendente, los trabajadores del astillero de Corrientes, en 1868, se negaron a cooperar en la construcción de barcos para apoyar a las fuerzas de la Triple Alianza por considerar a los paraguayos como hermanos. Por último, en 1871, los lancheros de La Boca se lanzaron a una huelga para demandar mejores salarios.
Las huelgas en territorio argentino fueron una constante desde la segunda mitad del siglo XIX, pero la huelga de los tipógrafos de 1878 abrió un camino que sería transitado por muchos otros y que se convertiría en el mayor antecedente de la historia sindical argentina.

lunes, 14 de octubre de 2013

SINDICALISMO ARGENTINO: Evolución hasta los años del Peronismo

El pre-sindicalismo


La fundación de la Sociedad Tipográfica Bonaerense, el 25 de mayo de 1857 por los anarquistas, quita el velo sobre lo que estaba pasando en el interior de la ciudad de Buenos Aires.
Para esa fecha, los anarquistas comenzaron a trabajar para formar instituciones, persiguiendo los ideales del momento. El anarquismo es una filosofía política y social que alienta la ausencia de gobiernos y mandos en todas sus formas, pretende la igualdad de los hombres y la libre disposición de sus medios de vida.
Uno de los aspectos que más preocupaba en ese momento, era la existencia de situaciones de explotación obrera, en una época en que la Argentina no estaba inserta en el mundo capitalista.
Una forma de protección que derivó de esta situación fue la constitución de organizaciones de ayuda mutua. Así fue el comienzo de las luchas sociales, que podemos llamarlas “románticas” desde una perspectiva actual, alimentando la maquinaria de resistencia popular contra la opresión contemporánea.
Una etapa social y cultural se inicia en el país. No sólo los operarios de los oficios importantes que trabajaban en las compañías existentes adoptan esta tendencia. Los dueños de esas compañías y los propietarios de tierras dan los pasos necesarios para alcanzar las mismas metas (un ejemplo de ello es la creación de la Sociedad Rural Argentina, en 1866).
Los inmigrantes españoles e italianos no se quedan a la zaga y, paralelamente, imitan esta actitud, luego de crearse la Sociedad Tipográfica Bonaerense: nacen la Sociedad Española de Socorros Mutuos y Unione e Benevolenza. 
Este proceso histórico, culminará con el inicio del movimiento sindical argentino. Y la constitución del primer sindicato argentino: la Unión Tipográfica, en 1878.

jueves, 3 de octubre de 2013

Greenpeace, la gran mentira ecológica

Greenpeace es una organización terrorista anexa a la C.I.A. Sus miembros son espías y tienen que informar lo interno de cada país. 
Algunos creen que es una broma, pero si no fuera de este modo ¿por qué la guardia costera rusa atacaría a los activistas que protestaban por el despliegue comercial de GazProm? Los activistas de Greenpeace tomaron por asalto a la embarcación petrolera de esa compañía (la misma compañía con interés en Vaca Muerta, que desea convertirse, de este modo, en un importante inversor para ese yacimiento argentino de petroleo no convencional -como lo es Chevron-). 
Greenpeace no se pronunció hasta el presente sobre si había que asaltar a las embarcaciones petroleras norteamericanas. Presiento que se enojarían sus jefes, ¿quién sabe...? 
Esa diferente vara, revela, lo que es Greenpeace: una fuerza de choque de los lobbistas norteamericanos en cualquier lugar del mundo. Por eso voy a pedir, encarecidamente, que si quieren pedirte colaboración para Greenpeace, NO LE PRESTES ATENCIÓN. 
Greenpeace no bloquea pesqueros norteamericanos que depredan los mares argentinos. Greenpeace no se queja de los vertidos "accidentales" de petroleo de las compañías británicas como Shell o British Petroleum. Greenpeace nunca alertó sobre el tráfico de armas químicas y sus consecuencias sobre la destilación duradera en el medio ambiente. Greenpeace ¿puso el grito en el cielo cuando se descubrió que EUA no había encontrado armas de destrucción masiva? ¿Por qué no lo hizo? ¿No tienen conocimiento de que los medios de vida de millones de personas se perdieron por la contaminación? 
Afganistán: un enclave estratégico entre Medio Oriente y Extremo Oriente ¿jamás advirtieron lo que pasaba con la amapola? Japón: el país del sol naciente es noticia con la pesca de ballenas si hay movimientos sigilosos de las fuerzas de OTAN en Extremo Oriente. Alemania: ¿no celebró Greenpeace cuando ese país anunció que dejarían de construir centrales nucleares? ¿Y que desactivarían los existentes? Chile: ¿nunca alertó por la sobre-explotación minera en Atacama o en el centro del país? ¿No son importantes los chilenos para el planeta? 
Greenpeace tiene una desconsoladora lista de desidia que desprestigia su accionar en favor del medio ambiente. ¿Es realmente seria una organización que dice "NO RECIBIR APORTES DE GOBIERNOS" y tiene diferente vara para medir a países "contaminantes"? ¿Qué se esconde, tras bastidores, cuando una nación como Chile no limita, con su legislación, la depredación de la Cordillera de los Andes? ¿Por qué Greenpeace -que dice defender el medio ambiente- no ayuda a Chile a la conservación de la vida en esas zonas extremas del planeta? ¿Acaso Greenpeace está impedida de actuar frente a las compañías norteamericanas que tienen las mejores minas de cobre de Chile? 
¿Alguien recuerda cuando Greenpeace activó el conflicto por la pastera Botnia en la frontera con Uruguay y, después de silenciado el problema, se retiró misteriosamente dejando una enemistad entre los gobiernos argentino y uruguayo de entonces? ¿Recuerdan cuando el antiguo presidente uruguayo -Tabaré Vázquez- confesó que, tras bastidores, le había pedido ayuda a EUA y a Bush? 
Las Organizaciones No Gubernamentales que nacen en EUA o en otras naciones, son establecidas por idealistas para luego ser capturadas por la C.I.A. Y estas son seleccionadas, según la organización, compromiso, popularidad y discreción de parte de sus integrantes. ¿Alguien sabe dónde se encuentra el fundador de Greenpeace? 
Los invito a ver lo siguiente para que saquen sus propias conclusiones y les dejo esta pregunta: ¿Existió alguna alerta real y acciones desplegadas en defensa del medio ambiente y de las comunidades preexistentes? 

http://www.andes.info.ec/es/actualidad/testimonio-campesino-ecuatoriano-enmudecio-onu.html