El siguiente
es un fragmento del libro “Los Vencedores Vencidos”, de María Estela Spinelli, deja entrever las primeras horas de la “Revolución Libertadora” y su despliegue de
imbecilidades y "chifladuras":
"El general
Lonardi juró como presidente provisional el 23 de setiembre de 1955, mientras
recibía la entusiasta adhesión de la población movilizada -que invadió las calles
de Buenos Aires y de las ciudades grandes y pequeñas de todo el país portando
banderas, cantando el Himno Nacional y vivando la democracia y la libertad-, de
numerosas asociaciones civiles, profesionales, religiosas y el apoyo público de
todo el arco político partidario antiperonista".
"Las primeras
medidas oficiales desperonizadoras fueron quitar las denominaciones de Perón y
Eva Perón, como así también las que hacían alusión a otras referencias partidarias,
de calles, ciudades, plazas e instituciones diversas. A ello siguió la salida
de circulación e incineración pública de los libros de lectura peronistas, la
prohibición de cantar la marcha “Los muchachos peronistas” y la conformación de
las comisiones investigadoras que recibieron denuncias y pretendieron recabar pruebas
sobre las más diversas acusaciones que habían alimentado el rumor y la sospecha
en los últimos años. También se ordenó la liberación de los presos políticos y
militares que habían combatido al peronismo, quienes fueron recibidos por nutridas
manifestaciones como héroes".
"A pesar de su
enorme adhesión, el gobierno tuvo una debilidad esencial que provenía de su
propio origen, del hecho militar mismo y a poco andar a esto se sumó la fuerte oposición
política y militar a su objetivo de pacificación".
"El general
Lonardi asumió como presidente provisorio estando todavía en Córdoba. Ya había
sido reconocido como tal por las fuerzas que habían participado de la rebelión
y también por la Junta Militar legalista que negoció el fin a las hostilidades
a bordo del crucero '17 de Octubre', inmediatamente rebautizado 'General
Belgrano'. Una vez en Buenos Aires, ofreció la vicepresidencia al
contralmirante Isaac Francisco Rojas, una de las figuras claves en lograr la rendición
de las fuerzas leales, a quien acababa de conocer personalmente al descender
del avión que lo transportaba desde Córdoba".
"Esta anécdota
aparentemente sólo curiosa del desconocimiento personal entre los jefes
militares rebeldes que rescató Robert Potash, muestra el grado de improvisación
que adquirió la constitución del gobierno entre quienes habían comandado las
operaciones militares y se hacían cargo ahora del poder político, en virtud de
su éxito militar. Lonardi, al incluir al jefe más destacado del movimiento revolucionario,
introdujo al representante de la línea más hostil a su política de pacificación
dentro del gobierno".
"La falta de
acuerdos previos entre los 'libertadores' quedó rápidamente demostrada en las resistencias
que despertaron las primeras medidas y declaraciones presidenciales, incluyendo
también la constitución de su gabinete".
"El acuerdo
para el golpe de Estado fue la separación de Perón de su cargo, y tras él se
alinearon desde diversos enfoques y aspiraciones militares y civiles. Esto fue
lo que hizo eclosión a la hora de poner en marcha el gobierno provisorio.
Lonardi presentó su objetivo de pacificación política en el momento mismo de
asumir en Buenos Aires su cargo de presidente de facto. Este objetivo había
sido expresado en el acuerdo de poner fin a las hostilidades, donde se incluyó
el lema de Justo José de Urquiza 'ni vencedores ni vencidos' ”.
"Pero el general
presidente le dió a la pacificación un contenido específico cuando sostuvo: 'Ya he dicho en Córdoba que los sindicatos serán libres y que las legítimas conquistas de los trabajadores serán mantenidas y superadas. Tanto como la de mis compañeros de armas, deseo la colaboración de los obreros y me atrevo a pedirles que acudan a mí con la misma confianza con que lo hacían con el gobierno anterior...' ".
"La política de pacificación esbozada por Lonardi fue rechazada por
quienes sostuvieron que la misma implicaba el desconocimiento de la victoria
revolucionaria. Estos -los popularmente llamados 'gorilas' en el peronismo-
sostuvieron el derecho de la 'revolución' a imponer su 'justicia' que era para
ellos la justicia de la causa ética que los había hecho sublevar: 'derribar a
la tiranía' ".
"Reclamaron una profunda investigación de lo actuado por el peronismo
y el juicio y castigo a los culpables de haber contribuído a su ascenso y
mantenimiento, en suma, una desperonización total del conjunto de las
instituciones civiles y militares".
"Denunciaron la política de pacificación como
un intento de retornar a un régimen paternalista como el inaugurado en 1943 que
inmediatamente vincularon a una estrategia de los sectores nacionalistas para
adueñarse del poder y realizar su siempre postergada 'revolución nacional'".
"Esta interpretación se basó preponderantemente en la presencia de destacados
dirigentes nacionalistas y católicos en el gabinete, Mario Amadeo que fue
ministro de Relaciones Exteriores; Clemente Villada Achával, asesor presidencial
y cuñado de Lonardi que había prestado importantes servicios en el
levantamiento de Córdoba; Juan Carlos Goyeneche, en la Secretaría de Prensa y
actividades culturales de la presidencia. Más el fallido intento de nombrar a
otro de los activos enlaces revolucionarios de junio y de setiembre, Luis María
de Pablo Pardo mediante el desdoblamiento del Ministerio de Interior y Justicia".
"Fue en la
imposibilidad de compatibilizar el objetivo de pacificación con las ambiciones desperonizadoras
de importantes sectores civiles y militares del antiperonismo donde residió el fracaso
de la línea política ensayada por el general Lonardi".
No hay comentarios:
Publicar un comentario