lunes, 1 de julio de 2013

La anécdota de como Perón contrató a Miguel Miranda

La historia es narrada por el propio finado General Perón quién, desde el exilio, lo condensó en su libro “La Fuerza es el Derecho de las Bestias”, escrita en 1957.
Decía su Autor:
"Comenzamos a estudiar la realización de la primera etapa de la independencia económica: La recuperación de la deuda y la compra de los servicios públicos.
Llamé a una reunión privada a los técnicos en economía más calificados. Me perdí diez horas explicándoles mis planes y dándoles todos los datos necesarios para encarar el problema. Se fueron, luego, a estudiar y, tres días después, nos reunimos de nuevo para considerar soluciones.
Confieso que me quedé defraudado, pues conversaron mucho, no dijeron nada y, lo poco que trajeron, no lo entendí porque lo hicieron en una terminología tan rara y tan confusa que, dudo que ellos mismos, se entendieran.
La reunión terminó un poco intempestivamente, pues uno de ellos me dijo:
-‘Señor, usted debe gastar tantos miles de millones que ni tiene. Si no tiene dinero ¿cómo quiere comprar?’-. A lo que yo respondí:
-‘Amiguito: Si yo tuviera el dinero no lo habría llamado a usted, habría comprado’-. Y aquí terminó la entrevista.
Me convencí que no era asunto de técnicos, sino de comerciantes. Y llamé a mi gran amigo, don Miguel Miranda, el ‘Zar de las Finanzas Argentinas’ como algunos le llamaron. Él, había empezado como empleado, con noventa pesos de sueldo, y en diez años había levantado treinta fábricas.
Le conté el incidente con los técnicos y me dijo:
-‘¡General! ¿Usted cree que si fueran capaces de algo estarían ganando un sueldo miserable como asesores?’-
-‘Pero, Miranda’-, le dije: -‘¡Vea que hay que comprar mucho y no tenemos dinero!’-
-‘Esa es la forma de comprar, sin dinero’-, me dijo. -‘¡Con plata compran los tontos!’-
-‘Este es mi hombre, pensé para mí...’-
Miguel Miranda era un verdadero genio. Su intuición, su tremenda capacidad de síntesis y su certera visión comercial, hicieron ganar a la República, en un año, más que cincuenta años de la acción de todos sus economistas diletantes y generalizadores de métodos y sistemas rutinarios e intrascendentes.
Fue allí mismo que entregué a Miranda la dirección económica, creando el Consejo Económico Nacional y nombrándolo Presidente. Él fue, desde entonces, el artífice de esa tremenda batalla que se llamó la recuperación nacional, que culminó con la independencia económica argentina”.

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