lunes, 10 de marzo de 2014

Violencia, nunca más en América Latina


En el libro "Los Vencedores Vencidos", de María Estela Spinelli, existe un pasaje en el que se describe como los partidarios del derrocamiento de Perón amenazaban a sus enemigos para que no protegieran al gobierno. Hoy, ese mismo espíritu, se replica en otras latitudes, con el pretexto de que todo lo obrado y lo que se obrará será por la libertad, y contra la dictadura. Nunca quién amenaza desea el bien para su destinatario. Es más bien el anticipo de una porción de lo que realmente le sucederá si obtiene la oportunidad de aplicar lo que le manifiesta, con violencia, en palabras. Quién amenaza, merece nuestro rechazo. Es necesario que así se haga. Quién acepta la violencia, aceptas sus consecuencias, sean estas a su favor o sean estas como respuesta de su "piedra lanzada". Venezuela, es hoy, la muestra de como existen individuos que, con un completo desprecio por la convivencia, dan lugar a la muerte de sus semejantes. Nunca olviden que en la Argentina sucedió un 1955. Y que eso, se repitió en 1976. En ambos casos, las libertades individuales y el Estado de Derecho se convirtieron en utopías para la juventud, para los ancianos y para los pobres. Debemos entender que nuestras acciones tienen consecuencias, y no es sólo desde lo conceptual y moral. Tienen consecuencias palpables, en presencias y ausencias, muchas de ellas, dolorosas. Nuestro deber como generación es no repetir los errores del pasado, abrazar los aciertos y asumir como propio los asuntos de nuestras comunidades, tanto desde lo cultural e histórico, como desde lo social. Y con la democracia como elemento de convivencia. Debemos tener cuidado en nuestros mensajes, jamás tolerar el mal hacia nuestros semejantes, cualquiera sea su origen o su destino, sean estas explícitas o sean estas veladas.

sábado, 8 de febrero de 2014

La energía de los hombres pacíficos

El ciudadano de a pie suele creer que la inflación es un impuesto. Un hecho que impone condiciones y que, en definitiva, solo los más inteligentes pueden salir airosos.
Esto es lo que la generación anterior creyó. Y lo hizo sin colocar en perspectiva y a la luz de las enseñanzas que la historia de la Argentina expone, sin filtraciones ideológicas, los elementos nacidos con esas circunstancias extremas.
La economía, por pequeña que sea, es un conjunto y a la vez, es un individuo. Es un conjunto porque tiene miembros. Miembros que despliegan una actividad, grande o pequeña, para el florecimiento de ese conjunto. Y también, porque ese conjunto es preparado como un individuo. Un individuo que debe estar listo para funcionar como propiamente dicho, con cada parte que lo sustenta, y lo más completo como sea posible.
Es evidente que en los quince años relativos de hiperinflación, que van desde 1975 hasta 1990, el ciudadano que experimentó ese período lleve en el ADN los procedimientos de la autodefensa contra ese fenómeno.
Los años han pasado, y si se hecha la mirada hacia atrás comenzaremos por observar los cabos sueltos del fenómeno hiperinflacionario. Por una parte, los actores. Y por otra parte, las circunstancias históricas y la coyuntura que, como una reacción en cadena, formaron fila para colocar, ladrillo a ladrillo, los efectos más negativos de este fenómeno.
La instancia culminante de la hiperinflación se produjo entre el 15 de mayo y el 11 de agosto de 1989. En ese momento, la inflación crecía como el fuego alimentado por el petróleo.
El primer indicio de que algo andaba mal se conoció en febrero de 1987 cuando el pool cerealero comenzó una campaña de boicot al despliegue de la actividad contrainflacionaria del Estado. Desde ese momento y por el resto del año, la inflación promedio fue de un 14% mensual.
Este grupo agroindustrial quería negociar la política de la administración Alfonsín para encaminarla a sus propios intereses sectoriales. Sus tácticas incluyeron crear una atmósfera desfavorable para el avance de las aspiraciones de la ciudadanía.
Entonces, esta situación engendró un problema a resolver por el gobierno de turno. Y como el problema se volvió persistente, gracias a la acción coordinada, se convirtió en la carta mayor que presentaba el grupo de presión para alcanzar su meta y negociar, o mejor dicho, introducir cambios beneficiosos para sus miembros.
La conexión entre los miembros de un grupo de presión se convierte en un arma, que será lo suficientemente potente si su calidad y cantidad consigue ser uniforme en sus intenciones, en sus competencias y estructuras. Y también, será un arma inmune si sobrepasa en cuanto a calidad y cantidad de su oponente, en este caso el Estado, si este no contrarresta su fuerza desplegada.
Y es aquí donde la enseñanza se vuelve lección: el propio gobierno no tuvo otra alternativa que poner paños fríos a la realidad inflacionaria. Porque, como dijo en su momento, no tenía ningún flanco cubierto, es decir, no contaba con estructuras que le permitiera poseer una zona de inmunidad que lo resguardara de esta acción deliberada de los pesos pesados de la especulación.
En los años que vinieron, y luego de 1995 aproximadamente, comenzó a conocerse la verdadera historia, el testimonio del boicot de los dueños del dinero en la Argentina contra el gobierno del pueblo.
Comenzaron a salir a la luz, los sonados casos de corrupción que habían alimentado a la opinión pública, convenientemente entretenida con estos asuntos, por los medios de comunicación confabulados y que, luego de un exhaustivo estudio de los sucesos, no podían ser sustentados con hechos porque nunca habían existido.
Una guerra es una guerra. Los bandos nunca pelean solos. Necesitan de aliados, necesitan de alimento. Y necesitan de héroes y peleles. Y el pueblo, sin duda, encontró en esta amarga experiencia, la lección de lo que es gobernar en Argentina.
El enemigo, está dentro de las fronteras. Y cuando el peligro acecha, es necesario despojarse de toda individualidad, porque el enemigo es poderoso, no porque tenga más armas o de mejor calidad, sino porque su actitud es impetuosa. No deja nada en pie, así como un río lo hace cuando desborda su cauce.
Esa misma actitud es la que nos debe infundir de espíritu para afrontar las etapas más angustiosas. Y es, el camino más dificultoso que se puede transitar, a la vez que es el que más ejercita la resistencia de los hombres de bien, y que todos debemos comenzar a caminar pacientemente: la resistencia contra el abuso de los poderosos dirigido a los gobiernos democráticos.

viernes, 7 de febrero de 2014

A Lourdes la mataron

Hablar mal de la Justicia se ha vuelto un lugar común en la Argentina. Porque sea por la razón que fuere -indolencia, incapacidad o complicidad-, los casos más resonantes que afectaron al país no logran ser aclarados.
Ya se trate de los atentados a la Embajada de Israel o a la AMIA, el tráfico de armas a Ecuador o a Croacia, el caso IBM-Banco Nación, la filiación de Carlos Nair Mesa, la entrega de tierras fuera de pliegos durante la privatización de ENTEL, la Aduana paralela, las cuentas en Suiza del ex-presidente Carlos Menem y su secretario Ramón Hernández, las fuertes sospechas de coimas en el Senado o la fuga de capitales durante el corralito, todo parece ir entrando en un cono de sombras que favorece a los poderosos y a quiénes ejercieron el poder.
Y la noticia que dio a conocer el diario La Nación y que anticipó Informe Central no hace más que ampliar la lista: según el informe oficial de la Policía Federal, la ex-secretaria de Emir Yoma, Lourdes Di Natale, murió tras caer de un décimo piso "porque fue empujada".
El estudio lleva la firma del sub-inspector Elías Iaconangelo, uno de los dos hombres que arrojó el muñeco utilizado para las pericias. La mujer, que estaba amenazada de muerte -y a la que se le había quitado la guardia domiciliaria-, murió el 1° de marzo de 2003, pocos días antes de declarar en la causa por la voladura de la Fábrica Militar de Río Tercero. Sus dichos por el contrabando de armas a Ecuador y a Croacia ya habían llevado a prisión a su ex-jefe y al ex-presidente Carlos Menem. La familia descreyó desde el principio la versión de un accidente que sostenía el fiscal Carlos Castex, quien se opuso a la reconstrucción del hecho, que finalmente fue ordenada por la Cámara del Crimen. Y exige a la jueza Fabiana Palmaghini que recaratule la investigación como "homicidio" y realice las pericias y medidas probatorias que le venía pidiendo sin suerte su abogada, Nilda Formoso.
La causa fue inicialmente cerrada por el juez Ricardo Farías, quien no dudó en ver un accidente provocado por la bebida. Y lo cierto es que los 3.1 de alcohol que le encontraron en el cuerpo era lo que debía despertar sospechas: ¿podía estar consciente con esa cantidad de alcohol una mujer deprimida que pesaba 39 kilos?
Y lo que convenció a sus familiares de que Lourdes jamás correría ese riesgo fue cómo contaba las horas que faltaban para volver a ver a su hija de 10 años, que le había sido dada en tenencia a su ex-pareja y abogado de Emir Yoma, Mariano Cúneo Libarona.


Fuente: Editorial Revista Pronto, 12 de julio de 2006. Año X - N° 519.

jueves, 6 de febrero de 2014

El silencio de los culpables

Según sectores provenientes del mundo informado de la economía, dicen que Verbitsky estaría detrás de la desestabilización del gobierno argentino. Uno de los elementos, sería la relación que existe y es marcadamente pública sobre el apoyo a la legalización de las drogas.
Dicho superficialmente ¿qué tiene de relación la legalización de las drogas con una supuesta desestabilización de un gobierno? Acá comienza la historia: Verbitsky es un operador de George Soros, un renombrado servidor de la realeza británica y voz dominante en Wall Street.
Soros está financiando, a través de conferencias y "presiones", la legalización de las drogas a nivel mundial. Verbitsky, es la cara más prominente de esa campaña en Argentina ¿Y por qué? Este señor tiene una probada experiencia como espía.
La CIA tiene documentos desclasificados que lo identifican como informante de actividades de la organización Montoneros: informes que, por dejar de ser secretos, lo pueden ver todos. Esta experiencia le permitió conocer a individuos influyentes; y acceder a organizaciones novicias para el "avance de la humanidad". Una de ellas es la organización CELS, coptada por Verbitsky y "promotora de los derechos humanos", de la cual Soros es uno de sus principales financistas.
¿Imaginen que sucedería si Verbitsky estuviera con un cargo dentro del gobierno? Soros tendría las puertas abiertas para legalizar las drogas.
Todos saben que los medios de comunicación son una "picadora de reputaciones". Si estas en la primera plana de un diario y es malo, estás frito. Página 12 se convirtió en la tribuna de la legalización de las drogas en Argentina y lo expresa desenfadadamente como una prioridad social. Se promueve las drogas con el financiamiento de Soros. Ahora bien, Verbitsky también está con Human Rights Watch. Y Human Rights Watch está financiada por Soros, la misma organización que tiene prohibida la entrada en Venezuela por quebrantar la ley.
Sin detenerse en esta incongruencia ideológica, puesto que Verbitsky se considera de izquierda, evidencia desde el principio su incoherencia. Human Rights Watch a "becado" a Verbitsky para "incrementar" su renombre, esperando con esto convertirlo en el "santo" de los lobbistas.
Y en cierto modo, lo consiguió: se convirtió en el promotor de la legalización de las drogas en Argentina junto a otros señores de renombre. Verbitsky es la cara visible. Pero tras él esta Soros. Y Soros es Wall Street. Y también, está detrás de la Sociedad Rural Argentina.
Pero ¿quién está detrás de Soros? Y aquí viene el otro elemento importante: la realeza británica. Soros quiere la legalización de las drogas, al igual que la realeza británica, porque necesita estos dominios para sus intereses. Soros es un representante vivo de la realeza británica. La legalización de las drogas es la señal: si no se aprueba, derrocan al gobierno argentino. Y a cualquiera que se oponga.
Por eso, el nombramiento de un hombre cercano al papa para combatir al narcotráfico fue percibido como un ataque a los intereses británicos. Un ataque sordo, que los ciudadanos no se pronunciaron en contra de este nombramiento: fue todo lo contrario.
La influencia de este episodio tiene una dimensión difícil de medir para el hombre de a pie, porque son las cúpulas quienes discuten esto. Si alguien es capaz de advertir lo que está pasando, puede verlo en un calendario ¿Cuándo fue el nombramiento del señor Molina en SEDRONAR?
Y otra pregunta, complementaria a la anterior: ¿cuándo comenzó los problemas para el gobierno argentino? La realeza británica, mediante Soros, está alentando a las organizaciones amigas: SRA, Wall Street y otros, a repudiar al gobierno argentino. Y lo hace por la legalización de las drogas.
¿Es verosímil todo esto? Para que la puerta de la cocaína se abra, necesitan un amigo: cannabis. Está comprobado que el consumo de cannabis es la puerta abierta que invita el consumo de cocaína.
Y ese consumo aumentaría si se legaliza el cannabis, incrementando los caudales de la renta financiera mundial, bajo control de la City de Londres. Ese círculo exclusivo, tiene muchos cabos que atar pero que, de lejos, comienza por brindar su fisonomía.
No es de extrañar que todo lo que está pasando, provenga del costado financiero. O como dijo Etchevehere, presidente de la SRA: "Conviene más especular con la inflación y el dólar que producir o fabricar productos".
Entonces, el argentino de bien, tendrá la mira puesta únicamente en la SRA, Wall Street, las organizaciones financieras y Verbitsky. Y esa mira sólo disparará DEMOCRACIA ECONÓMICA. No promoverá la violencia, sino la movilización pacífica y el boicot, contra sus enemigos.
Como último dato, que es posible que acerque mucho a la verdad, puede advertirse con claridad: el papa es contrario a la legalización de las drogas. Y el señor Molina es un agente directo del papa en el gobierno. Adivine: ¿qué gobierno se levantó como voz contraria a la elección de Bergoglio como Sumo Pontífice?
Si lo primero que se le pasó por la cabeza es REINO UNIDO, acertó... Y otra pregunta ¿a dónde se dirige el papa en visita oficial? Si también se le pasó por la cabeza REINO UNIDO, nuevamente acertó. ¿Y qué va hacer con la reina? Va a parar un golpe de estado...
Si, así como se lee... y sin otro justificativo que ese. Un papa no viaja intempestivamente desde Roma a otro país. Y lo curioso de todo esto es que fue un diario local, Página 12, quién atacó al actual Sumo Pontífice por sus "vínculos" con la dictadura, cuando, la verdad era otra, ajena a los años de tiranía, que azotó a la Argentina entre 1976-1983.

viernes, 10 de enero de 2014

La nación que se hizo imperio

El territorio de América del Norte fue uno de los importantes escenarios que Luis XIV disputó a Inglaterra en la lucha por la supremacía colonial. A pesar de que fueron los españoles los primeros en llegar a esta zona, para nadie es desconocido que los franceses y los ingleses la habitaron y colonizaron.
Después de los viajes colombinos, sólo un puñado de españoles partió a la conquista de las tierras del norte, mientras que el grueso de los conquistadores concentraba su atención de México hacia el sur. Juan Ponce de León descubrió en 1513 la península de la Florida, mientras que Pánfilo de Narváez y Alvar Nuñez Cabeza de Vaca recorrieron las costas de la actual Texas, para internarse luego en el territorio.
Sin embargo, fueron expediciones organizadas por la Corona inglesa, y posteriormente por la francesa, las que realmente colonizaron el lugar. De este modo, en 1496, Enrique VII aceptó los servicios de Juan Caboto, quién llegó hasta la península de El Labrador. Tras bordear Terranova, volvió a Inglaterra. El hijo de este navegante veneciano, Sebastián Caboto, volvió en 1498 para encontrar el camino a la India por el norte, llegando a lo que con posterioridad se conocerá como Nueva Inglaterra. A la muerte de Enrique VII, Sebastián Caboto entró al servicio de España.
El deseo de expansión de Inglaterra puede entenderse a partir de la pérdida de sus posesiones en Francia. Pretendiendo equilibrar el balance de los territorios de ultramar, Inglaterra intentaba con estas acciones lograr el debilitamiento de la preponderancia española. Los planes ingleses comenzaron a ser implementados durante el reinado de los Tudor. A su cumplimiento contribuyeron las querellas religiosas que sacudían en aquellos momentos a Europa y que colocaron a Inglaterra como el paladín de los intereses protestantes. Isabel I construyó, con el objeto de conquistar y posteriormente mantener sus posesiones americanas, una poderosa flota para defender los territorios adquiridos y mantener alejado de sus costas europeas el peligro continental. La derrota de la "Invencible Armada" en 1588 señaló el punto de partida de la expansión transatlántica inglesa, en perjuicio de los dos países ibéricos, patria de los primeros adelantados en América.
Una de las primeras cartas de libre asentamiento en América fue la otorgada por la reina al corsario Walter Raleigh, quién ejerció su derecho sobre Virginia. En todo caso, los ingleses fracasaron en su empresa de establecerse definitivamente como primera colonia, regresando a Inglaterra.
Las colonizaciones inglesas pasaron a ser regulares bajo el reinado de los Estuardo, teniendo como base dos sociedades particulares: la London Company y la Plymouth Company. Las primeras expediciones a Virginia, en el año 1607, desengañaron a sus integrantes, quienes esperaban encontrar enormes riquezas, principalmente en metales preciosos.
En 1619, con los auspicios de sir George Yeardley, gobernador de la colonia, se constituyó una Asamblea legislativa que instauró en los nuevos dominios una forma parlamentaria de carácter moderno, la primera de América. Virginia estaba regida de distinto modo al de las colonias de Nueva Plymouth, en las cercanías de la bahía de Massachusetts, que más tarde constituyeron Nueva Inglaterra. El principal objetivo en ambas zonas, en todo caso, era común: de orden espiritual y religioso, teniendo como premisa fundamental la libertad absoluta. La religión practicada por los inmigrantes fue la calvinista, en su forma puritana. La persecución de esta doctrina en Inglaterra, decretada por Jacobo I, determinó el abandono de la patria por parte de sus seguidores, quienes zarparon a bordo del Mayflower, estableciéndose en las cercanías de Virginia en 1620. Los perseguidos continuaron llegando a las costas norteamericanas por razones religiosas, y en 1630 se fundó la ciudad de Boston. Estos "peregrinos" profesaban un puritanismo intransigente y estaban decididos a crear un estado eclesiástico. El surgimiento de ciertas desavenencias hicieron que un grupo de colonizadores, dirigidos por el joven sacerdote Roger Williams, abandonara Massachusetts y fundara Rhode Island en 1636. Razones similares llevaron, en el mismo año, a la fundación de varias ciudades en el valle de Connecticut, cerca de los otros asentamientos fundados por los holandeses. Estos últimos habían llegado a la desembocadura del río Hudson en 1612 y habían fundado la factoría de Nueva Amsterdam (1626), en la isla de Manhattan.
En síntesis, los británicos fundaron en 80 años doce colonias. A estas se sumó Georgia en 1632, y este número fue el que conservaron hasta su emancipación.


Fuente: Historia Universal. Diario The Times. 1989.

lunes, 6 de enero de 2014

La actitud británica

Es bien sabido que las estructuras políticas suelen ser determinantes a la hora de organizar el trabajo de los gobiernos para fines específicos. La conquista de Las Malvinas no fue reservada para aventureros...
Hasta 1833, el Reino Unido había intentado -en vano- obtener de Las Malvinas una cabecera de playa que le permitiera el control del estrecho que conecta los dos océanos gigantes: el Atlántico y el Pacífico.
Lo consiguió una vez lograda la independencia de España por parte de Argentina. O lo que hoy se conoce como Argentina...
En 1833, Argentina no estaba organizada como un territorio único. En la práctica, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires se había reservado los asuntos externos de las primitivas Provincias Unidas del Río de la Plata. Por lo tanto, había una acumulación de ineficiencias aparejadas por la ausencia de especialización de algunos departamentos o dependencias del gobierno de Buenos Aires.
También existió factores accesorios a los anteriores: durante el proceso emancipador, nuestros territorios quedaron desintegrados económicamente. Y este sería un elemento que le negaría muchas iniciativas importantes a los gobiernos.
A la desintegración económica, se le adicionaba la carencia de capitales destinados a las industrias. En fin, todo lo que se puede esperar de un caos posterior a una independencia.
Estos resultados se vieron favorecidos de modo eficiente por el interés que los ingleses tenían en llenar el vacio que dejaba España.
Para el Reino Unido, las antiguas colonias representaban una oportunidad de negocios, y secundariamente, la ocasión de adquirir nuevas posesiones territoriales.
Como consecuencia de los pactos de amistad con el Reino Unido, celebrado por su agente acantonado en Buenos Aires -Bernardino Rivadavia- se le abrieron las puertas a los negocios y al espionaje del más alto nivel.
Las intenciones de Gran Bretaña era obtener una división fronteriza a cada lado del Río de la Plata. Lo consigue luego de 1828 cuando se firma un armisticio entre las fuerzas de Buenos Aires y las de Brasil, en guerra por la posesión del territorio de la actual Uruguay.
Los británicos pueden ahora navegar con rumbo sur sin problemas. Y este sería el factor decisivo que echará la suerte de Las Malvinas.
Las especulaciones sólo tienen lugar en las hipótesis. Se discutirá mucho y, tal vez, hasta se llegue a una conclusión general sobre lo acontecido.
Pero lo cierto es que, si se quiere entregarse a las especulaciones, hay una pregunta que debería formularse cualquier argentino: ¿Por qué el Reino Unido presenta a la Argentina como una nación separada de la patagonia -por lo menos en los señalamientos y referencias cartográficas-? ¿A caso hay una segunda oleada de conquista que en una ocasión propicia puede generar un incidente que determine a los ingleses la excusa de la seguridad del Atlántico Sur para sus efectos?
Todo indica que la actual estación aeronaval de Las Malvinas no podría haber sido construida sin la justificación de guardar vidas y propiedades británicas. Y ese fundamento se lo ofreció una Argentina supuestamente organizada...
Solo queda reflexionar cada vez que vamos a las urnas lo que realmente queremos como nación. Mirar Las Malvinas es interrogarnos en todo momento y en todo lugar, si hacemos lo suficiente para que Argentina tenga la seguridad de que el Atlántico Sur siga siendo celeste y blanco por mucho años más...
Nuestro oponente es poderoso, no por las armas, sino por su actitud ante la realidad, que les ofrece enormes ventajas cuando realizan sus maniobras políticas y crean los "teatros de operaciones".
Nuestro rumbo debe ser la siguiente síntesis: si los ingleses están inquietos es que realmente estamos haciendo las cosas bien. Y ese espejo es el que debemos mirar más a menudo y con la misma frecuencia que el espejo que se encuentra en el seno de nuestro hogar.

domingo, 5 de enero de 2014

El largo camino a casa

"Debo informaros que he recibido ordenes de Su Excelencia Comandante en Jefe de las Fuerzas Navales de Su Majestad Británica estacionadas en América del Sur para hacer efectivo el derecho de soberanía de Su Majestad Británica sobre Las Malvinas".
Con estas palabras, John Onslow, comandante de la expedición militar abordo del HMS Clio, se dirigía a José María Pinedo, comandante político y militar interino, para que abandonara la posesión territorial y se llevara consigo todo lo que significara evidencia de soberanía y dependencia del gobierno argentino.
En realidad, las actuaciones británicas no eran otra cosa que una larga cadena de intrigas, alimentada por una estrategia colonial cuya meta ulterior sería la toma de posesión de la Antártida.
El descubrimiento de Las Malvinas es el fruto de numerosas expediciones previas, todas ellas con el propósito de cruzar el Estrecho de Magallanes, lo que convertía a las islas en un lugar especial para fondeaderos.
Esta es la razón por la que Las Malvinas eran codiciadas por las potencias europeas: disponer de un puerto natural de aguas profundas para recalar, luego de miles de millas de travesía, y contribuir a la seguridad de un paso interoceánico para la libre navegación.
Con el correr de los años, la ansiedad se profundizaba y no quedaban dudas sobre la intencionalidad de ingleses, holandeses, franceses y españoles.
Estos últimos habían conseguido levantar establecimientos para requerimientos navales y de soberanía. De hecho, Francia le puso un nombre a los archipiélagos: Illes Malouines. Luego, se retiraron, reconociendo la preexistencia de un derecho del Rey de España sobre esa parte del mundo.
Los ingleses, en cambio, se atribuían descubrimientos y los presentaban como títulos de soberanía del Rey de Inglaterra. Luego de la llegada de los franceses, el Reino Unido fundó un apostadero secreto con la finalidad de, llegado el momento, expulsar a los franceses y tomar posesión de las islas. Ninguno de estos propósitos consiguieron florecer.
España sabía de la existencia de la estación naval inglesa y procedió a restablecer el orden por la fuerza. El incidente obligó a la discusión diplomática y a un retiro "con honor" de los elementos británicos de Las Malvinas.
La situación fue mala para el gobierno británico. La oposición política cuestionó en duros términos la liviandad con la que resolvió el asunto y solicitó que se explicara públicamente los resultados de las deliberaciones diplomáticas y los argumentos para justificarlo.
Samuel Johnson, el más renombrado filósofo de la época, fue contratado por el gobierno para explicar la firma del tratado con España y resume en uno de sus fundamentos que "es una estación para comerciantes contrabandistas, para protección del fraude, y un receptáculo del robo", y agrega que es "una isla postergada para uso humano, tormentosa en invierno, y árida en verano; una isla que por no habitarla, ni los salvajes del sur han dignificado".
A partir de ese momento, España ocupó de manera efectiva estos territorios, que dependerían del Virreinato del Río de la Plata. Aprovechando que las instalaciones de los franceses estaban en condiciones generales bien conservadas, no le tomó mucho tiempo a los españoles establecerse allí y acomodar una guarnición militar. Este estado de cosas permanecerá hasta 1811.
Luego de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Las Malvinas pasaron a depender de Argentina. El primer gobernador fue Pablo Areguatí quién se embarcó en la fragata ARA Heroína con rumbo sur, en 1823.
Durante esos diez años de posesión efectiva, Las Malvinas tuvieron una vida sin estabilidad política y sin un conveniente fomento de actividades que permitiese la autonomía de esa posesión. La falta de tacto para la política también favoreció la anarquía y carencia de seguridad de sus costas. Sólo contaba con una dotación de 25 militares y muchos sitios que defender de la piratería.
No es extraño, entonces, que una corbeta bien artillada fuera suficiente como para tomar el control de los mares del sur sin problemas.
Las protestas de la diplomacia argentina fueron, desde entonces, discontinuadas y sin estabilidad de argumentos. En cambio, la posición del Reino Unido lo hizo evidente el diario The Times cuando, molesto por la benevolencia del gobierno británico, señalaba "no sabemos que admirar más, si la insolencia del sudamericano o la resignación del ministro de la Reina que no lo lanzó a puntapiés escaleras abajo". Calificaba al diplomático argentino como representante de "un estado rebelde y de segunda categoría".
Hasta nuestros días, la disputa de la soberanía se encuentra estancada por la negación insistente de los británicos a someterse a rondas de negociación para encontrar un punto de equilibro satisfactorio para las partes.