La prensa satírica de Francia fue objeto de la más seria tentativa de acabar con su libertad, luego de que un grupo de fundamentalistas accionara, al estilo golpe comando, sobre la sede de la Revista Charlie Hebdo, en París, matando a varios miembros de su departamento de redacción.
Sobre la avalancha de hipótesis que sobrevino después, los comentaristas hablan de “contextos” y “Estado Islámico y sus nexos”, en los informes que se oyen todos los días en los órganos de prensa audiovisuales. También se le suman, como es costumbre toda vez que ocurre un acto siniestro, si las autoridades estaban alertadas, si las alertas provenían desde el interior o era datos reservados procedentes del extranjero, que medidas de seguridad se llevarán de ahora en adelante, y si éstas irán demasiado lejos y al extremo de la tolerancia cívica...
La apertura de interrogantes intenta explorar otros aspectos, como ser si acontecimientos semejantes pueden repetirse, con que frecuencia, en qué condiciones políticas, con qué hombres políticos y al alero de que grupo fundamentalista.
Pero en una de las cuestiones en el que una minoría de expertos en las relaciones internacionales intenta poner el acento es en las actuaciones que, como país, lleva adelante Francia. Y puntualizan sobre si es la actitud de ésta la que ofende a los demás pueblos de la Tierra. Su historia, podría darnos valiosas referencias.
Examinando los hechos, este país exhibe una cara que no coincide con la figura y espíritu de un país con vocación de paz, de negociación, o de promotor influyente de la cultura. Más bien prueba la existencia de un rostro conquistador, que así lo demostró desde varios siglos antes que nosotros.
Intervinieron en: 1) la Guerra de los Siete Años (1756-1863); 2) la rebelión de los colonos de América del Norte (1776-1783); 3) la Península Itálica (1797-1801); 4) la exploración de Egipto (1799); 5) el Bloqueo Continental durante las Guerras Napoleónicas (1808-1814); 6) la conquista de Argelia (1834); 7) la guerra contra México (1839); 8) la conquista de Túnez (1841); 9) la apertura de China al comercio exterior (1841-1844); 10) la expedición al Río de la Plata (1842-1847); 11) la Guerra de Crimea (1853-1856); 12) la conquista de México (1862-1867); 13) la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871); 14) la conquista de Congo y Níger (1885); 15) la conquista de Indochina (1887); 16) la conquista de Madagascar (1896); 17) la Primera Guerra Mundial (1914-1918); 18) la Segunda Guerra Mundial (1939-1945); 19) la Guerra en Indochina (1945-1954); 20) Argelia (1958-1962); 21) Angola y Túnez (1960-1961); 22) Gabón (1964); 23) Congo (1978); 24) Chad (1979); 25) República Centroafricana (1980); 26) la segunda expedición a Gabón (1990); 27) la Guerra del Golfo (1991); 28) Ruanda (1994); 29) la segunda expedición a la República Centroafricana (1996-1997); 30) la segunda expedición al Congo (1998); 31) la segunda Guerra del Golfo (2003); 32) Costa de Marfil (2004); 33) la tercera expedición al Congo (2006); 34) Sudán (2008); 35) Libia (2011); 36) Mali (2013); 37) Irak (2014).
Ahora, como es propio de su histórica costumbre revanchista, Francia envía una expedición a Irak para dejar fuera de combate a sus nuevos enemigos. Un portaaviones, es la primera remesa de la fuerza de tarea que el gobierno francés despacha a la zona, y se estacionará en el Golfo Pérsico, al sur del país blanco de las operaciones.
La única pregunta que surge como un grito es: ¿Francia pretende hacer una demostración de fuerza? Cabe entender que nada bueno emerge de una guerra. ¿Es Medio Oriente un polígono de tiro que pretende intimidar a posibles y renovados enemigos de la élite mundial? En estos primeros días de 2015 cae la paz, nuevamente, derrotada por el veneno del militarismo promocionado por la extrema derecha.
Francia, es hoy, la prueba de lo que sucede cuando una nación guerrera es sacudida por las consecuencias de sus intervenciones a los pueblos de la Tierra. El rencor, tarde o temprano, hace política.
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