lunes, 3 de noviembre de 2014

Un plato apetitoso llamado Argentina

“Es importante que, cuando seas grande, entiendas que los impuestos deben pagarse. Es una prueba de que eres adulto”. Con estas palabras, mi padre me anticipó, cuando era un niño, lo que me depararía “ser adulto”.
Por estos días la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) presentó una querella ante los Tribunales contra la compañía Procter & Gamble de EUA. ¿Cuál fue la razón para que AFIP llevara adelante una demanda contra una enorme corporación internacional?
La casa comercial realizaba compras en Brasil a nombre de una filial que posee en Suiza, país reconocido por ser un importante paraíso fiscal, para luego ingresar las partidas en Argentina, eludir los impuestos y ganar con la diferencia de cambio entre los dos países sudamericanos.
La especulación a través de este fraude alcanzó la cifra de U$S 134 millones. Las autoridades argentinas emprendieron una investigación para confirmar la maniobra y girar la queja al juez competente.
De forma preventiva, AFIP suspendió el CUIT (código de identificación tributaria) de la compañía hasta que la situación se resuelva. Evadir impuestos tiene una penalidad para la compañía y para los directivos. En el primer caso, se prevé una multa millonaria. Y en el último caso, la conducción de la casa comercial puede ir a la cárcel.
No es una novedad que Procter & Gamble se embarque en procedimientos al margen de la ley. El hecho de disponer de una filial en Suiza, marca la diferencia entre sus actividades industriales propiamente dicha y su comportamiento especulativo subterráneo amparado en reglamentos laxos.
Europa y EUA no escaparon de sus operaciones clandestinas, y no por ello han escarmentado por las penalidades recibidas al ofender la ley en estas jurisdicciones. En otras latitudes parece no encontrarse una esperada excepción. 
En los últimos años, numerosos escándalos emergieron a la superficie de la realidad económica debido a la presencia de maniobras de evasión de impuestos por parte de las grandes casas comerciales de mayor prestigio en el mundo que operan en el mercado argentino.
Es evidente que la región en general, y la Argentina en particular, es un plato especial para los glotones financieros que andan de país en país buscando la forma de evadir sus responsabilidades y obtener ganancias. Algo que, según mi padre, no es ser adulto.

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